miércoles, 1 de abril de 2015

PODEMOS ANDALUCÍA, DEL REALISMO A LO IMPOSIBLE

Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucia.
Foto: Agencia EFE.



“Seamos realistas, pidamos lo imposible” fue una de las consignas más coreadas en mayo de 1968 por los estudiantes del Mouvement 22 mars, liderado por Daniel Cohn-Bendit y que puso contra las cuerdas al gobierno del general Charles De Gaulle en el famoso “mayo francés”.
Cuarenta y seis años después, en pleno ´mayo andaluz´, el movimiento Podemos, aquel que comenzó en la primavera de 2011 en las plazas españolas clamando desde el 15M “democracia real ya” y que la derecha llegó a insinuar que había sido un invento promovido por Alfredo Pérez Rubalcaba, ha retomado aquel eslogan para hacer valer la fuerza de 15 escaños obtenidos en las últimas elecciones autonómicas del 22M.
Como se sabe, el reparto electoral resultante del primer día de la primavera de 2015, propició el descalabro de la derecha, no le dio al PSOE mayoría absoluta y, por vez primera, en el Parlamento de Andalucia, el bipartidismo quedaba encajonado entre Podemos, Ciudadanos e IU.
Unos resultados que, necesariamente, obligan al pacto y a los acuerdos para la gobernabilidad de Andalucía, tal y como acaba de urgir Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo de Andalucía.
En estos días, la ganadora de las elecciones pese a haber perdido 118.000 votos respecto a 2012, Susana Díaz, intenta buscar la salida legal para que pueda materializarse su investidura. De tal forma que, si no consigue la abstención de los dos nuevos partidos emergentes -  especialmente Podemos-, ante la imposibilidad de llegar a acuerdos o coalición para gobernar, la presidenta en funciones estaría abocada a convocar para septiembre unas nuevas elecciones autonómicas. Paradojas de la política: si ello llegase a suceder muy posiblemente las nuevas autonómicas andaluzas volverían a coincidir con las generales, como tantas y tantas veces ocurrió en el pasado.
En la ronda de entrevistas que Susana Diaz inició con los líderes de su oposición en su particular “semana de pasión”, la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, puso sobre la mesa cuatro condiciones fundamentales para abstenerse y posibilitar la investidura de la Presidenta Díaz. Tres de esas propuestas, a priori, serían perfectamente asumibles por el PSOE, en tanto su ejecución está basada en decisiones políticas que no cuestan dinero a los contribuyentes y, lo más importante, reflejarían una acción de gobierno pragmática y muy en la linea con lo que Podemos ha venido defendiendo en su campaña electoral reciente.

Las condiciones de Podemos.

A saber: que la Junta cancele sus relaciones comerciales con aquellas entidades bancarias que, en Andalucía, siguen practicando inhumanos desahucios contra familias en el umbral de la pobreza. La segunda medida es aligerar la nómina de la administración paralela y clientelar, en beneficio de aquellos funcionarios despedidos en sectores vitales como la sanidad o la enseñanza; y que la lista de contratados, no funcionarios, con sus sueldos y cargos se haga pública. Tercera, hacer responsables subsidiarios a los partidos en los casos de corrupción política protagonizados por sus militantes. Y cuarta, la más llamativa por imposible: que Manuel Chaves y Pepe Griñan dejen sus actas de diputado y senador respectivamente, al estar investigados - imputados- por el Tribunal Supremo en el escándalo de los Eres.
Desde luego de estas cuatro propuestas o condiciones de Podemos Andalucía, solo hay una que no está en manos de Susana Díaz admitir. En concreto la referida a la dimisión como parlamentarios de los ex presidentes Chaves y Griñán. Y no puede acceder a ellas por dos razones muy concretas. Por un lado las actas son propiedad de sus titulares y deben ser ellos, voluntariamente, los que deberían acceder a renunciar. Y por otro, y esta tiene su calado jurídico, político e incluso emocional, que en caso de dejar sus actas en el Congreso y Senado, ello llevaría consigo la inmediata pérdida de aforamiento en tanto que no está decretada aún vista oral, lo que les colocaría, sin ningún género de dudas, en manos de la Juez Mercedes Alaya, como instructora del Caso Eres, obsesionada justiciera, más contra la cúpula política de la Junta que contra los que se han llevado la pasta. (Ahí está el clan de la Sierra Norte, con delitos prescritos por la tardanza en la instrucción).
El pasado sábado, en la Sexta Noche, Iñigo Errejón al ser preguntado por las condiciones que ponía Podemos a Susana Díaz para, con su abstención, posibilitar la investidura , hizo referencia  sorprendentemente solo a las tres primeras condiciones, no citando en ningún caso la referida a los ex presidentes. En esa misma línea, horas después, se pronunciaría la dirección nacional de Podemos, evidenciando un previsible desencuentro de posturas entre Madrid y Sevilla.
Teresa Rodríguez, de vacaciones en estos días, se encargó de ratificar de inmediato, vía Twitter, la polémica exigencia, con lo que, a día de hoy, podríamos estar asistiendo a la primera gran disensión, pulso o bronca interna de Podemos con los intereses andaluces de por medio.

Que pensarán los votantes.

La única duda que sobrevuela esta decisión crucial de Podemos Andalucía es si el medio millón de votantes que le dieron su respaldo el 22M considerará más importante obtener la cabeza de dos cadáveres políticos - Griñán con su dimisión como Presidente de la Junta asumió su responsabilidad política en los Eres, cosa que nunca hizo Chaves, el gran responsable político del escándalo- o por contra poner firmes a la gran banca en Andalucia, depurar la abultada administración paralela y que los partidos asuman con sus fondos las fechorías de quienes metan la mano en la caja pública. A estas tres cuestiones la muy pragmática y osada  Susana Díaz es capaz de decir que sí, pero la referida a Chaves y Griñan, aunque quisiera, no puede acceder.

Los de Podemos en Andalucía, con la voluntad de ser realistas pidiendo lo imposible, como los universitarios del mayo francés del 68, podrían estar dejando pasar la oportunidad de demostrar que medio millón de votos del desespero y la indignación  han servido para algo más que para ejercer de forenses de dos ilustres políticos socialistas más que amortizados. Sería muy decepcionante que una llamativa petición, que comparten con la derecha del PP y Ciudadanos, diera al traste con otras tres propuestas que sí interesan a la ciudadanía y a la transparencia que mayoritariamente reclama la sociedad andaluza de 2015. 

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