lunes, 25 de septiembre de 2006

TOMÁS OLIVO

A los trece años se fue de su casa murciana a Barcelona huyendo de una severa disciplina familiar impuesta por su padre, un duro militar republicano. Tan solo siete años después se convierte en un joven y próspero empresario que empezó comprando un viejo tractor en San Cugat por 80.000 ptas. A los 25 años ya era propietario de numerosas fincas, siendo su pasión comprar, más que vender. Su primer gran éxito empresarial se situó en la construcción de dos plantas petroquímicas en Cartagena y Tarragona, siendo esta última la más rentable de todas. Treinta años después llegaría a ser el segundo empresario de centros comerciales en España, tras El Corte Inglés. Con más de medio centenar de grandes superficies construidas en todo el país, Olivo es uno de los empresarios imputados por el juez Torres en la Operación Malaya. En libertad bajo una de las más altas fianzas impuestas en este macro proceso, medio millón de Euros, Olivo pasó cien horas en un calabozo policial malagueño a disposición del juez . Unos documentos bancarios firmados por él, como pago de una operación transparente, fueron endosados por su receptor como abono de otra operación opaca y parece que delictiva según el juez y la policía. Eso y una grabación telefónica en la que Roca le llama “Tomy” antes de intentar sablearle unos miles de euros para el carnaval de Marbella, subvención por cierto que se niega a dar. Para el juez Torres, el llamarle “Tomy”, era una prueba palpable de la existencia de una gran relación entre el empresario y el cerebro de la trama. (El niega ante el juez que Roca sea o haya sido nunca socio) Creen sus defensores que difícilmente podrá sostener el instructor mucho tiempo su acusación contra Olivo por ser falsos los hechos imputados, sobre todo porque quien recibió esos talones y pagarés, un aristócrata preso en Alhaurín, lo ha reconocido en su declaración ante el propio Juez. Olivo, cuando estalló la operación policial hace medio año, se encontraba en Santo Domingo donde posee importantes inversiones. Desde allí mandó a su abogado, el magistrado en excedencia Antonio Ruiz Villen, a personarse ante el juez Torre y manifestar que su cliente no quería eludir la acción de la Justicia.

LE QUITA EL PRIMER BMW A ROCA

Fue el primer jefe de un joven Juan Antonio Roca como perito de maquinas, empleado por aquel entonces en la explotación de una cantera de áridos en Cartagena, propiedad de Olivo y otro socio. A espaldas de Tomás Olivo, su socio y Roca adquirieron dos lujosos automóviles, tras invertir sin su conocimiento en unos terrenos urbanizables de Mazarrón, operación que desencadenará primero que Roca se vaya al paro (perdiendo también su primer BMW de lujo) y la posterior disolución de la sociedad de áridos. Algunos piensan que aquel despido siempre estuvo presente en el subconsciente de Roca cuando algún que otro tema de Olivo pasaba por sus manos. Nunca se tragaron, pero se soportaron. El patrón del clan, Jesús Gil, fue su gran valedor a la hora de afrontar los obstáculos en la oficina de planeamiento urbanístico. Seguramente Olivo fue uno de los muchos que oyeron a Gil decir, “Vale, quito a Juan Antonio, pero a quién pongo, si es el más listo que tengo” El sucesor de Gil en la alcaldía, Julian Muñoz, también apoyó y recibió ayuda de Tomas Olivo. A ambos les unía el deseo común de quitar del control del Urbanismo marbellí a Roca, un deseo manifestado también por la consejera Concha Gutiérrez desde la Junta. Como queda evidenciado en el sumario de la Malaya, Olivo tuvo que superar numerosas trabas y sanciones de Marisol Yagüe ( O sea, Roca) por las obras en La Cañada, amén de no cobrar los trabajos municipales realizados en Marbella por las empresas de Olivo en los últimos doce años.

Pero el abanico de relaciones políticas del empresario Olivo es amplio y no se ha circunscrito a Marbella y al GIL. La implantación de centros comerciales le ha llevado a entenderse en estos años con políticos de distinto color, incluidos los socialistas que, en el caso de Sanlúcar de Barrameda, votaron a favor de un centro comercial que ahora critican tras su imputación en la Malaya. (Lo mismo que acaba de suceder en Armilla). Olivo mantiene desde hace tiempo enconados conflictos judiciales con Judah Binstock, a quien compró terrenos para La Cañada, el único gran proyecto urbanístico de la última década en Marbella que, junto a los centros comerciales de El Corte Ingles, poseen todos los papeles en regla por parte de la Junta de Andalucía. Las centros de Olivo en todo el territorio dan trabajo a más de 23.000 personas y dicen que presume de no pedir dinero a los bancos para sus inversiones.

SISMOGRAMAS

Uno. El administrador judicial, responsable de los caballos de Roca, cobra mensualmente unos 18.000 Euros.

Dos. Curioso: en Madrid Juan Antonio Roca no dormía en hoteles, siempre pernoctaba en casa de su amigo Javier Arteche.

Tres. Más curioso: de la misteriosa dama Montserrat Curulla solo se conocen las huellas dactilares de su ficha policial incluidas en el sumario parcialmente abierto. No existe ni una sola foto de ella.

1 comentario:

Albiac dijo...

Sería apasionante iniciar un serial de sobremesa en torno a la Operación Malaya si imaginásemos a Julián Muñoz interpretado por Tom Selleck, un Lorenzo Lamas como Juan Antonio Roca, y la García Marcos en la piel de Catherine Fulop... todo ello bajo el sol de Marbella, envidias, mafia, lujo y ostentación. Menuda trama, 60% de share.

Estudio Empresariales, y realmente me desanimo infinitamente al observar como en gran número de operaciones empresariales hay que contar con la bendición política del partido de turno, que no sabemos qué intereses está defendiendo.