miércoles, 15 de octubre de 2014

LAS CAJAS ANDALUZAS MERECEN UNA INVESTIGACIÓN (I)



El tsunami político y social que está levantando lo que parece que se oculta detrás de las denominadas tarjetas opacas de Caja Madrid, empieza llegar a los mares del sur.
Conocedora la opinión pública andaluza, a nivel de rumores, de gran parte del teje y maneje que algunos rectores de las cajas andaluzas han mantenido durante años al frente de dichas entidades, el escándalo está provocando un gran interés informativo, y ya puestos, desde la ciudadanía se quiere conocer fehacientemente cómo y de qué manera se funcionó por estas latitudes dentro del sistema financiero andaluz.
Sin ánimo de levantar acusaciones concretas o sospechas infundadas sobre los principales actores en este teatro de operaciones, parece urgente y necesario que, más temprano que tarde, toda la clase política andaluza, sin excepción, se ponga de acuerdo para que la opinión pública -impositores y pagadores de impuestos- conozca al detalle cómo se han gestionado las cajas de nuestra comunidad. Y lo más importante: si en Andalucía, los ex responsables de estas entidades, han utilizado para su gobierno los mismos métodos opacos que usaron Miguel Blesa y su banda de "la casta" en Caja Madrid, hoy rebautizada como Bankia. Porque alguna evidencia ha dejado aquí la historia más reciente.
A priori parece que la obtención de información sobre este sector no parece tarea fácil, entre otras cosas porque difícilmente las entidades bancarias que han comprado, a muy buen precio, todo el negocio financiero andaluz no parecen muy dispuestas a abrir los baúles de Pandora y enseñar a los ciudadanos las auditorias del pasado inmediato. Es más, señala una fuente del sector, puestos a pensar mal "a esas entidades les puede resultar más rentable guardar esa documentación a buen recaudo por si, llegado el caso, tuviesen que utilizarla en propio beneficio para el funcionamiento de su negocio en Andalucía frente a políticos de uno u otro signo salpicados por una irregular gestión".
Recuérdese que, salvo la caja malagueña Unicaja - ahora también convertida en banco- todas las cajas andaluzas tienen hoy sus propietarios fuera de Andalucía. De ahí que, salvo que la autoridad judicial o la Fiscalía actuase mediante la interposición de denuncias concretas, parece muy difícil llegar a esclarecer qué ha pasado con la gestión de las cajas andaluzas. Una documentación, conviene apuntarlo, que también debe de estar guardada en los archivos correspondientes del Banco de España, cuyo labor policial parece que ha dejado mucho que desear en el último periodo.
Una gestión que, en algún caso concreto, se está prolongando hasta nuestros días, especialmente en el área de las Fundaciones heredadas y a las que la Junta de Andalucía corresponde fiscalizar y tutelar. De todas, la Fundación Cajasol, presidida por el último responsable ejecutivo de las fusionadas El Monte y San Fernando, Antonio Pulido Gutiérrez, es la primera que empieza a levantar serias sospechas respecto al modus operandi que éste economista cordobés está empleando en la administración de un puñado importante de millones anuales, así como el fruto de un  patrimonio inmovilizado también con gran rentabilidad económica para la entidad. Por no hablar de la de Unicaja, cuyo presidente de la Obra Social y responsable de la Comisión de Control de la entidad, Ramón Sedeño, se halla encartado penalmente en un sumario almeriense denominado ´Caso Facturas 1´. Imputación que, fuentes de la entidad, consideran insuficiente para tomar medidas y hacer dimitir a Sedeño.

Fundación Cajasol

Hace un año, en otoño de 2013, la Consejería de Hacienda de la Junta recibía a través de su página web la consulta de una inquieta ciudadana interesada en conocer el manejo económico de la Fundación Cajasol. Y en concreto solicitaba dónde podría encontrar las Memorias correspondientes a los años 2010, 2011 y 2012 "ya que en la web solo están hasta 2009". También preguntaba  " de qué forma o representación ejercen el control ( la Junta) de dicha Fundación".
Meses después, el 23 de enero pasado, a los cuatro meses, el denominado Centro de Información y Servicios de la Consejería de Hacienda, respondía mediante correo electrónico a la curiosa ciudadana.
"En primer lugar- decía la respuesta- le rogamos disculpe la demora en contestar a su consulta. Le indicamos que la misma fue remitida tras su recepción a la Dirección General de Política Financiera, Centro directivo competente de la información solicitada. Una vez recibida la respuesta de dicho Centro directivo, le informamos de lo siguiente:
A la citada Dirección General no le compete la remisión por parte de las fundaciones que gestionan o gestionaban la obra social de las Cajas de Ahorros, de las memorias de la obra social. Esta Memoria es el resultado de una síntesis de las distintas actividades incluidas en el Presupuesto de Obra Social de la Caja. Este presupuesto sí que es autorizado por esta Consejería, pero no es un expediente público a diferencia de las Memorias que sí que lo son. Es por ello, que no dispone de las Memorias de la Obra Social de la Fundación Cajasol para los años 2010,2011 y 2012. Tras consultar con dicha Fundación, se nos comunica que puede solicitarlas a la Fundación, dado que, efectivamente, no las ha publicado en su web. (...) En cuanto a de qué forma o representación se ejerce por dicha Dirección General el control de esta Fundación Cajasol, comentarle que tal como establece el artículo 90 bis de la Ley de Cajas de Andalucía, a esta Consejería le compete el protectorado de las fundaciones vinculadas a la obra social de las Cajas de Ahorro, como es el caso de la Fundación Cajasol. Es por ello, que desde este Centro directivo, se hace un informe de verificación formal de las Cuentas Anuales y del Plan de Actuación, que una vez emitido se deposita en el registro de Fundaciones de Andalucía de la Consejería de Justicia e Interior, por si en dicho Registro quiere consultar cualquier aspecto".
Como se puede observar tras la lectura la transcripción literal de la respuesta, la misma es un monumento a la claridad y la transparencia de la que tanto se presume  desde el actual ejecutivo de la presidenta Susana Díaz.
A día de hoy, las memorias de la Fundación Cajasol, están colgadas en su página web hasta 2013. Pero en ninguna de esas memorias se hallará información alguna sobre el destino concreto del dinero empleado en cada ejercicio.
Pero por lo que parece no solo a esa ciudadana que hace un año se interesó por las cuentas de la Fundación Cajasol le inquietaba lo que pudiese estar pasando con la gestión de Pulido Gutiérrez. Esta misma semana, el periodista Juan Luis Galiacho, a través del digital extraconfidencial.com, daba cuenta de lo siguiente:
-" Patronos de la Fundación Cajasol, en concreto por parte de trabajadores e impositores del grupo de CCOO-Candidatura Social, han remitido un escrito a la Consejería de Justicia e Interior y la Consejería de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía instándoles para que “actúen dentro de sus facultades supervisoras ante la situación de posibles incumplimientos normativos que actualmente presenta la Fundación Cajasol”. Un escrito, que obra en poder de Extraconfidencial.com, y que en breve también se presentará ante la Fiscalía Anticorrupción para que investigue el presunto fraude de las tarjetas de crédito y las subvenciones concedidas desde la Fundación Cajasol".
Según relata Galiacho en esta primera entrega- anuncia que vienen más de camino- Antonio Pulido estaría aplicando la misma técnica de gestión al frente de la Fundación que, durante años, funcionó desde las cúpulas cajeras sevillana y andaluza. Un reparto de subvenciones, algunas como gran benefactor de sus paisanos, a personas y entidades variopintas, inexplicables estatutariamente, además del consiguiente riego de miles de euros a grupos mediáticos andaluces en publicidad, de tal forma que se garantizaría un silencio y una complicidad que redundaría en la ocultación de una gestión demasiado cortijera de la Fundación Cajasol.

La Ley de Cajas.

A lo largo de muchos años, años de gobierno de Manuel Chaves al frente de la Junta, la oposición política, tanto del PP como de IU, se han hartado de acusar al PSOE de Andalucía en sus grandes discursos de manejar las entidades de crédito como una extensión del aparato del partido de la calle San Vicente en Sevilla. Las acusaciones se tornaron especialmente virulentas coincidiendo con la tramitación de la denominada Ley de Cajas, responsabilidad que Chaves delegó en su consejera de Economía y Hacienda Magdalena Álvarez. Como fondo, el intento de la Junta por someter a su jurisdicción la única caja que no controlaba, ya que era propiedad de la Iglesia católica. Caja Sur, presidida por un singular canónigo llamado Miguel Castillejo, plantó cara a Chaves y a su consejera  en una guerra abierta que duró meses. Hasta una gran manifestación de miles de personas tuvo lugar para defender el carácter cordobés y católico de la entidad, frente al proyecto chavista de la denominada "Caja única". El PP-A, con Javier Arenas al frente, defendió la independencia de Caja Sur por interés claramente partidista. En el fondo, Arenas, lo que quería era hacer exactamente lo mismo con Caja Sur que Chaves y el PSOE-A con El Monte de Sevilla y Huelva, la San Fernando, La General de Granada o Unicaja, todas con cuadros socialistas de confianza del partido en sus despachos presidenciales. El cura Castillejo, que sigue gozando a día de hoy de buena memoria, aún recuerda la cantidad de "favores de todo tipo" que tuvo que hacer para ganarse el apoyo aliado de Arenas y del PP andaluz, hasta el punto de tener que ceder una vicepresidencia ejecutiva de la entidad a un ex secretario general del partido en Andalucía, amén de otros cargos populares en puestos claves del staff.
Al final, Caja Sur, fue "salvada" de las garras de la Junta tan pronto José María Aznar llegó a la Moncloa, reordenando para ello las leyes del sistema financiero español.
El caso de Caja Sur puede servir muy bien de ejemplo para realizar, años después, la prueba del algodón sobre cómo se han manejado las cajas andaluzas en estos años. Una prueba que demostrará que tanto el PSOE como el PP han defendido el mismo modelo de gestión y, en algún caso concreto, como en Sevilla, con el concurso necesario de los comunistas, llámese PC, IU o CCOO. En Málaga, por ejemplo, ha sido muy llamativo en estos años la forma con la que el habilidoso Braulio Medel ha logrado un extraño consenso de todos los principales partidos, PSOE, PP, IU incluso el PA, para mantener alejada a Unicaja de la agria bronca política. Y todo ello sucedía mientras que en Sevilla y Córdoba la batalla era campal y cruenta por el control de El Monte, la San Fernando y Caja Sur.
Como se decía al principio, la opinión pública española y andaluza, puestas como se han puesto las cosas, quiere saber la verdad de lo que ha sucedido con su dinero entorno a las cajas. Sobre todo porque, está suficientemente documentado, que una parte importante del mil millonario rescate bancario que España ha tenido que afrontar en plena crisis, ha estado motivado por la crujía de estas entidades de ahorro. Todo ello en detrimento de servicios tan elementales como la sanidad, la educación  o la atención a las personas dependientes.


En la próxima entrega: breve lista de algunas de las primeras tarjetas negras con las que en Andalucía se pagaron gastos privados desde las Cajas.

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