domingo, 31 de agosto de 2014

SÁNCHEZ TERUEL, UN PROBLEMA

A92, IDEAL de Almería
31 de agosto de 2014


Nuevo pulso esta semana desde el socialismo almeriense "contra Sevilla". Esta vez meditado y planificado a conciencia y que ha encendido todas las luces rojas de alarma entre la agrupación provincial y la cúpula regional del PSOE-A. Todo ello en una singular y tensa relación latente desde que Susana Díaz llegó a la presidencia de la Junta y a la SG del partido. 
Esta vez no ha sido una polvorienta campaña local por no haber nombrado a Sánchez Teruel consejero. Tampoco la movilización por Adela Segura de alcaldes socialistas de la provincia contra los recortes de la Junta, a cuenta de los Agentes Locales de Promoción de Empleo (ALPES). Ni siquiera ha tenido que ver la prometida política de nombramientos de socialistas almerienses en el segundo nivel ejecutivo del gobierno, algo por cierto que no se ha materializado. Ni la "coladura" de Mari Carmen Ortíz a Sevilla como persona "de consenso" para ir en la lista de las europeas. No, esta vez ha sido un auténtico choque de trenes a cuenta de un asunto políticamente sensible y estratégico para Susana Díaz como es la apuesta política y jurídica por demoler el hotel Algarrobico.
La Agrupación del PSOE de la localidad de Carboneras es una de las pocas de la provincia que, de forma incondicional, está con el polémico secretario provincial José Luis Sánchez Teruel. Este dato lo avala la presencia de dos destacados militantes carboneros en el núcleo duro de gobierno del partido a nivel provincial. El Secretario de Ideas, Antonio Amérigo Fernández (uno de los siete sobrinos del alcalde impulsor del Algarrobico, Cristóbal Fernández,  hermano a su vez del SG de la agrupación local, portavoz socialista en el ayuntamiento de Carboneras y ejecutor material de la afrenta a Sevilla). Y también Ramón Soto Carrillo,  SG de las Juventudes Socialistas en la provincia y miembro de la ejecutiva municipal de Carboneras.

Tensiones y mas tensiones.

Las tensiones larvadas en el seno del partido provincial en estos meses, para muchos militantes, tienen a dos únicos responsables: Sánchez Teruel y Adela Segura, la número dos de facto. Ahí han quedado las recientes batallas por la CEM de Roquetas o los sistemáticos intentos de asalto a la agrupación local de la capital, batalla en la que la Secretaria de Política Municipal, Segura, se sigue empleando a fondo apoyada por Teruel y su guardia de corps, conocidos ya como los "adelos".
"José Luís se ha convertido en una mala fotocopia de Martín Soler - asegura un  veterano del partido que hasta hace poco ha apoyado a Teruel- que basa su efímero poder en la ausencia de diálogo y consenso, en el divide y vencerás, en marcar a buenos frente a malos, en apostar por el estás conmigo o estás contra mí. Así no se puede construir un partido y, por supuesto, ganar unas elecciones a la derecha". Y desde luego, añade por su lado una conocida militante en posiciones críticas, "lo que no se puede es estar obsesionado por su protagonismo personal, luchando por la foto, dando codazos, junto a Susana o Pedro Sánchez, para que no le quiten plano y no mover un solo dedo contra la corrupción del PP en Almería". Uno de los "politólogos" de cabecera del SG ha definido, ahora, en su blog a la agrupación del PSOE de Almería como "una selva". Y todos recuerdan que en los juzgados almerienses se tramitan varios sumarios por corrupción de la derecha y en ninguno se ha personado el PSOE. Tampoco se han hecho siquiera declaraciones de denuncia, como en el denominado "Caso Halsa" sobre presunta financiación irregular del PP.
Amén de las críticas internas por un más que discutido liderazgo, Sánchez Teruel, asesorado por su madrina política, la sigilosa y escurridiza senadora Fuensanta Coves, está obsesionado con las informaciones publicadas y que no son de su agrado. Hasta el punto que, imitando al líder de la derecha, es de los que no dudan en pedir que se levanten artículos veraces o "pedir cabezas" de periodistas incómodos.
Pero si existían dudas en Sevilla sobre el cuestionado liderazgo, esta semana han podido confirmar que Sánchez Teruel no solo no controla ni lidera el partido. Han constatando algo peor: podría ser cómplice directo, por acción u omisión, del pulso lanzado desde Carboneras contra Susana Díaz y el PSOE-A a cuenta del polémico hotel. Todo ello apoyado en las sombras por dos miembros de la Ejecutiva Regional propuestos en su día por él: Rogelio Mena y Rodrigo Haro, muy cercano este ultimo al ex alcalde de Carboneras con quien almorzaba el pasado viernes en un conocido restaurante de la localidad.

Teruel lo sabía todo

Y como fondo El Algarrobico, del que Teruel debe saber mucho en tanto fue colaborador directo de dos dirigentes claves en la historia, Martin Soler y la exconsejera de Medio Ambiente, Fuensanta Coves, como jefe de gabinete. También les resultaba extraño a la dirección regional que los socialistas de Carboneras, tan unidos al líder provincial, no le hubiesen dado a conocer previamente el texto o líneas generales de la más que anunciada moción aprobada pidiendo el reinicio de las obras.  Una moción en la que, para rematar su crueldad política, "felicitan" a los tres magistrados del TSJA que declararon legal la licencia del hotel concedida en su día por Cristóbal Fernández. Al final, los propios dirigentes carboneros, han contado públicamente que informaron a la Presidenta la noche de feria de que Sánchez Teruel ha estado al cabo de la calle de todo.
La dirección regional tomó 24 horas para responder tibiamente al órdago lanzado desde Almería en un asunto políticamente sensible y en el que Susana Díaz se juega algo más que una mera decisión de gobierno. El Algarrobico se ha convertido en un símbolo de la lucha política del PSOE por la defensa de un enclave natural y ahí siguen, sin moverse "ni un milímetro" en palabras del dirigente regional Francisco Conejo.
Pero tanta tardanza en tomar decisiones contundentes sobre este nuevo pulso almeriense, para algunos, significa que el problema no se circunscribe solo a una agrupación rebelde y tradicionalmente respondona, que siempre defendió el hotel. El problema del PSOE-A en Almería es de más calado y tiene nombre y apellidos: José Luis Sánchez Teruel. Un político, que tras ser alcalde de Chirivel, siempre ocupó puestos discretos, de segunda fila, y sobre el que, además, pende una petición de imputación judicial de la Guardia Civil por el "Caso Marismas" en Sevilla, por sus gestión al frente de la DG de Regadíos con Martín Soler de consejero. Todo apunta a que si se llega a producir esa imputación judicial como aforado ante el TSJA, será un oportuno pretexto para que Sevilla aplique el bisturí en la organización socialista almeriense. Aunque hay quien no descarte que lo de esta semana haya precipitado los acontecimientos por venir.



LA CUAJADERA


Susana Díaz.

El pasado miércoles los socialistas que recibieron en Almería a la presidenta, como otras tantas veces, pudieron observar que su eterna y permanente sonrisa había desaparecido en gran medida. No era para menos. Esa misma tarde los despachos de agencia y las RRSS escupían la noticia sobre la moción aprobada por la mañana, en un pleno de tres horas, por el ayuntamiento de Carboneras. Una moción que reclamaba, entre otras cosas, la solicitud a la empresa promotora Azata del Sol para que continuase con las paralizadas obras del Hotel Algarrobico. Pero lo que a Susana Díaz le había nublado la sonrisa es que la moción había salido adelante exclusivamente con los votos del PSOE en la oposición, frente al equipo de gobierno de la derecha que se abstuvo.
La lideresa socialista pidió explicaciones al Secretario General del partido, Sánchez Teruel, que más que de Chirivel pareció de origen sueco. Las órdenes fueron muy concretas. Teruel quedaba encargado se sentarse frente a su leal agrupación de Carboneras y solicitar las oportunas explicaciones, haciendo cumplir de paso lo que marcan los estatutos del partido para estos supuestos de rebelión frente a decisiones de las más altas instancias del partido. De esta manera, la máxima dirigente del PSOE-A, dejaba en manos del responsable provincial del partido, en teoría quien debiera haber controlado con antelación la situación política generada, el inicio y aplicación de un procedimiento estatutario cuya conclusión es fácil presumir. 

Adela Segura

Cualquier gesto o movimiento de los máximos dirigentes políticos del socialismo almeriense es interpretado de inmediato por la militancia en clave de lucha y disensión interna. Es lo que ha sucedido esta semana con un almuerzo pretendidamente multitudinario convocado por la mano derecha de Sánchez Teruel, reunión que ha sido considerada como un movimiento más frente a la agrupación local de Almería. Dicen que Segura negó la mayor y contextualiza el encuentro en las jornadas feriales, hasta el punto que insistió hasta la saciedad para que acudiese a la misma la presidenta Susana Díaz que argumentó motivos de agenda para no acudir. "Una cortijada tipo Amat" la define un militante. Lo curioso es que, esa misma noche, Adela Segura no fue vista junto a la presidenta en la caseta de feria del PSOE.

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