domingo, 20 de julio de 2014

LA UNIDAD SOCIALISTA EN ALMERÍA, UN ESPEJISMO

A-92, Ideal de Almería,
domingo 20 de julio de 2014


La Agrupación del PSOE de Almería es una de las más convulsas de la federación socialista andaluza. La aparente unidad durante el proceso de Primarias, con un masivo apoyo de la militancia almeriense al candidato Pedro Sánchez , saltó por los aires el mismo día que se abrían las urnas en las agrupaciones del partido para votarle como nuevo Secretario General. La unidad socialista había sido un espejismo.
Las tensiones y diferencias internas volvieron a aflorar coincidiendo con la elección de delegados para el congreso provincial/federal en la Agrupación de la capital, con cerca de los 900 afiliados.
La consigna oficial desde Sevilla en los días previos tuvo dos mensajes concretos: apoyo a Sánchez y unidad, evitando que las tensiones aflorasen en unos momentos de reactivación del partido. Pero en Almería, lo segundo, resulta una misión imposible, un espejismo en la travesía del desierto del socialismo.
Tras la agrupación sevillana, la de Almería fue la que más destacó en Andalucía en su masivo apoyo a Pedro Sánchez. Por vez primera en muchos años, el PSOE almeriense, ofreció una imagen unitaria sin precedentes. La escena del sofá del veterano dirigente Alfonso Guerra con el aspirante Eduardo Madina, retratada y promocionada antes del 13 de julio, hizo saltar por los aires la cacareada y manida supervivencia del viejo "sector guerrista" en el socialismo almeriense. El 13 de julio quedó meridianamente claro que, la inmensa mayoría del partido en Almería, estaba con el nuevo líder y, sobre todo, con Susana Díaz. El guerrismo es historia  y un pretexto fantasmal.
Pero una cosa eran los intereses supremos de la organización que todos respetaron a rajatabla y otra muy distinta las tensiones internas latentes desde hace tiempo y de las que hacen responsables, como principales muñidores, al tándem Teruel/Segura.

-Viejos métodos.

Lo sucedido en la agrupación de la capital el pasado domingo, con dos listas enfrentadas a por los delegados para el congreso provincial de este sábado, supuso nuevamente la reedición de viejas luchas internas, promovidas por viejos y conocidos métodos de gestión del partido.
Tanto Sánchez Teruel como su mano derecha, Adela Segura, maniobraron lo indecible in extremis para lograr un listado integrador. Segura llegó a proponer en nombre de Teruel una lista de delegados al 50% y le permitían a Fernando Martínez, SG de la agrupación local, que la encabezase como gesto de buena voluntad. Martínez y su equipo se opusieron, entre otras cosas por desconfianza y porque sabían de antemano de sus apoyos mayoritarios, como también de la minoritaria influencia que Teruel y Segura tienen en las bases del partido en la capital. Los datos del congreso que ganaron en abril de 2013 avalaban esa posición de fuerza. Fernando Martínez obtuvo entonces la victoria con el 47,82%; Francisco Giménez el 28,97; Antonio Ruano el 12,30% y Javier Menezo el 10,91%. Votaron un total de 517 militantes.
Pero la oposición del ex alcalde y catedrático de Historia al pacto propuesto por Adela Segura tenía, además, motivos de calado político. No estaba dispuesto Martínez a prescindir de militantes del PSOE que, a pie de calle y como responsables de numerosas asociaciones ciudadanas almerienses, "se habían batido el cobre en el puerta a puerta" durante la última campaña europea en favor del partido. Los nombres propuestos por la dirección provincial eran militantes que no respondían al perfil anterior,  desarrollando muchos de ellos su labor institucional en despachos de la Junta, alejados del día a día con los vecinos, como por ejemplo la presidenta de la Autoridad Portuaria Trinidad Cabeo. (Algunos de ellos, por cierto, llegaron a pedir internamente semanas atrás la dimisión de Martínez por los resultados locales tras las europeas, olvidando que Almería fue la única provincia andaluza donde ganó el PP)
La militancia esta vez acabó dando la razón a Martínez con un apoyo espectacular frente a la lista oficial encabezada por  José Mª Garrido, que destacó en su día como integrante de la plataforma de apoyo a Susana Díaz. Martínez, con 323 votos, además de ganar por goleada, mejoró notablemente los apoyos respecto al año anterior, logrando el 65,52% de los votos frente a los 170 obtenidos por la candidatura avalada desde la Ejecutiva Provincial, un 34,48%. Esta vez votaron 538 militantes, 21 más.
Pero el batacazo político de la dirección provincial en la batalla local almeriense, con el consiguiente impacto político en la provincia, no sería ni el primer rifirrafe ni el último de esta nueva etapa del socialismo. Tres días después, el portavoz socialista en el Ayuntamiento, Joaquín Giménez, anunciaba presentarse a primarias para ser el candidato a la alcaldía y que lo hacía desde la más absoluta independencia de las familias del socialismo almeriense. Lo anunciaba explicando que ya lo había hablado con Teruel y Segura. Curiosamente nada dijo de habérselo comunicado al SG de la agrupación local, responsable de la convocatoria de esas primarias. Un anuncio que, obviamente, sentó a cuerno quemado en la dirección local porque se interpreta como una nueva maniobra intervencionista de la dirección provincial en la vida interna de una agrupación clave. Parece, por tanto, que puede aventurarse que habrá nueva confrontación para las municipales y que, de mantenerse la actual correlación de fuerzas, Giménez puede  que no sea finalmente el elegido para enfrentarse a Luis Rogelio Rodríguez-Comendador.
Lo sucedido ahora en la capital se suma a la reciente crisis por el control de la agrupación de Roquetas, pulso que perdió la dirección provincial también por amplia mayoría y al malestar existente en otras agrupaciones de la provincia como las de Vícar, El Ejido, Adra, Viator, Pulpí, Huércal Overa, etc.
Todo ello sin olvidar la debilidad política del diputado Sánchez Teruel, sobre el que pende una solicitud formal de imputación judicial por parte de la Guardia Civil, por su papel en 2008 en el contexto del denominado "Caso Marismas", siendo director general de regadíos de Martín Soler en Agricultura. Un sumario cuya investigación policial ha tomado últimamente velocidad de crucero en el juzgado Nº 16 de Sevilla y donde se vaticinan más imputaciones en breve. Teruel, que ha intentado personarse en la causa, ha recibido la respuesta del juez de que no procede aceptarla, "de momento".



LA CUAJADERA


Los errores de Sánchez Teruel

Varios son los errores políticos atribuidos internamente al actual SG del PSOE de Almería, impulsado al cargo por Pepe Griñán en lo que pareció un intento definitivo de borrar la era del martinismo. Esos errores, vistos desde el interior del partido por sectores críticos a Teruel, podrían ser los siguientes:

-Pese a estar aupado por casi todos los grupos del socialismo almeriense, Teruel quiso volar solo y gobernar el partido de espaldas a quienes le habían apoyado frente a Soler/Asensio.

-Al Secretario de Organización de su ejecutiva, el senador Pérez Navas, lo neutralizó dando peso y protagonismo a Adela Segura, su verdadera número dos.

-En base a esta estrategia, Teruel, se planteó una política de gestión del partido similar a la de Martín Soler, colocando en puestos claves a personas de confianza y leales a su persona. Muchos de esos cuadros tuvieron destacado protagonismo en la etapa de Soler.

-Ha hecho oídos sordos a las denuncias internas sobre casos de corrupción -por ejemplo en ADR Alpujarras- donde destacados cuadros de su confianza quedaban en entredicho por la irregular gestión de fondos públicos.
-Mantiene la "ley de silencio" con el PP, heredada de la etapa de Soler en los grandes asuntos de corrupción de la derecha en Almería y no personándose el PSOE en ninguna de las numerosas causas judiciales abiertas en estos meses.

-Se rodeó de un grupo de jóvenes politólogos cuestionados por las respectivas agrupaciones, que le asesoran en decisiones propias del papel orgánico de las estructuras locales del partido.

-Tomó decisiones, como nominar a Mari Carmen Ortiz candidata a las europeas, de espaldas a los dirigentes más importantes del partido, como el propio presidente Antonio Bonilla, alcalde de Vícar.

-Ha permitido o propiciado la confrontación interna más que el diálogo, la integración o el pacto, perdiendo apoyos en la provincia.

-Nula política de comunicación que ha sustentado fundamentalmente en puntuales comentarios en su muro de la red social Facebook o arremetiendo contra periodistas críticos con su gestión.

-La situación creada convierte en muy compleja y delicada la situación del partido en septiembre, con el arranque de los preparativos de la precampaña de las municipales.

-El Congreso provincial de ayer es la guinda a una gestión cada día más discutida y censurada internamente. Culpar "a la derecha" de querer las primarias en el PSOE fue digno del Club de la Comedia. En Sevilla preocupa cada día más lo que sucede en el PSOE Almería.









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