domingo, 30 de marzo de 2014

TODOS CONTRA EL FUEGO




De izquierda a derecha el "Photocall en Gádor":
 Javier Aureliano García, Gabriel Amat, Mª Carmen Crespo,
Mª Jesús Serrano, Sonia Ferrer, José Luis Sánchez Teruel
 y José Manuel Ortíz Bono.
Al fondo, la Sierra de Gádor ardiendo.



Como si se tratara de una campaña institucional allí estaban todos. Todos contra el fuego. O  mejor, retratándose ante un ´Photocall´  -fondo de paisaje chamuscado y con humo-  con la Sierra de Gádor ardiendo sin parar. Una imagen, que vale más que mil palabras, y que resume gráficamente el momento político en el que los dos grandes partidos tienen sumida a la provincia de Almería. Se hizo la foto en el ecuador de los tres largos días que duró el grave incendio que arrasó 3.400 hectáreas de matorral y pinar de unos de los parajes más señeros y queridos por los almerienses. Y, según parece, todo por culpa de un cable de alta tensión, jaleado por un vendaval, maldito aliado de la chispa inicial.
Todo tal cual sucede en la política de esta provincia, donde la alta tensión judicial, casi al mismo tiempo que ardía Gádor,  ha ido soltando chispas por varios puntos, aunque parece que estas otras no necesitarán la ayuda del viento para arrasar numerosas biografías y sus respectivas trayectorias políticas.
Pero volvamos a la foto, a la imagen institucional que, con toda celeridad, la clase política hizo circular desde los gabinetes de comunicación y propaganda. Una foto para la moderna historia de Almería donde, situados ante la cámara, se colocaron siete altos dignatarios de forma conveniente y políticamente correcta. A la derecha tres del PP y a la izquierda cuatro del PSOE. Aunque, bien mirado, en el final impreso, los lectores puedan quedar confundidos porque aparecen justo al revés. Los de izquierdas a la derecha y los de derechas a la izquierda.
Así, a  la siniestra de todos, muy destacado, el vicepresidente de la Diputación Javier Aureliano García, sacando pecho y con una incomprensible sonrisa, es el menos abrigado de todos con  jersey y camisa azul. A su lado Gabriel Amat, con su amplia chaqueta amarronada, muy usada en el actual curso político, con la mirada perdida en el horizonte. Inmediatamente después Carmen Crespo, la delegada del Gobierno, a la que la cámara no hace justicia en esta ocasión. A su lado aparece la Consejera de Medio Ambiente, María Jesús Serrano, pensativa, quizás preguntándose para sí la motivación real de tan singular e increíble posado fotográfico. A su lado la Delegada del Gobierno de la Junta, Sonia Ferrer, que no mira el objetivo, parece que incómoda y con la intención de pasar desapercibida. Inmediatamente después, con llamativo chaquetón rojo deportivo y bufanda floreada, José Luis Sánchez Teruel, el único de los retratados con pinta de intruso, salvo que su presencia obedezca a su acta de diputado, no como Secretario General del PSOE desde luego. Y finalmente, casi descolgado de la foto, otro cargo público con media sonrisa, el delegado de Agricultura  José Manuel Ortiz Bono, el hombre que teme otro incendio por la Alpujarra, sector ADR.
Esta no sería la única sesión fotográfica de ilustres políticos en los montes calcinados de Gádor, mientras decenas de hombres luchaban a cierta distancia contra las llamas y el viento. También llevaron después los populares a Juanma Moreno Bonilla, el jefe de la oposición a Susana Díaz, quizás el único justificado ya que se está dando a conocer, sea ante un desastre natural como este o bien ante una cofradía de cualquier punto de Andalucía.
Pero el incendio político, como apunté, no estaba en las montañas  de Gádor sino mucho más abajo. En Almería, en Roquetas, en El Ejido...
Varias decisiones de jueces y fiscales, en esa primavera judicial que resurge, han copado durante la semana espacios informativos destacados en la actualidad almeriense. Y no solo judiciales, también chispazos políticos orgánicos, como el del lunes en Roquetas a consecuencia del plantón que el Secretario General del PSOE, Sánchez Teruel, dio al acto de constitución de la nueva Agrupación Municipal socialista. Plantón y ausencia que sirvió para confirmar a muchos militantes que era cierta la afirmación a él atribuida de que el proceso de cese y renovación de la ejecutiva local había sido un "golpe de estado, con los estatutos en la mano".
Pero no sería ese el único incendio a sofocar por los socialistas. El denominado ´Caso Facturas´ arrojó un auto - adelantado en exclusiva por Ideal-  con una decena de nuevos imputados y con una treintena de personas que se sabe que entrarán como testigos, aunque se desconoce si todos abandonarán el juzgado en las mismas condiciones jurídicas. Entre estos últimos el expresidente socialista de la Diputación, Juan Carlos Usero, así como Antonio Cantón Góngora, el hombre que pudo haber sido (alcaldable) y no fue porque Nono Amate lo liquidó como tal de los planes de Martín Soler.
El ´Caso Facturas´, denunciado en su día por Javier Aureliano García, coge cuerpo y velocidad en el juzgado Nº 6 en la búsqueda de casi medio millón de euros supuestamente malversados. Mientras, también en sede judicial y a instancias de Fiscalía, otro caso similar, el denominado ´Caso Facturas de MCS´, sigue esperando que se mueva la instrucción con casi cuatro millones pagados también de forma irregular, con documentos mercantiles falsificados y fuera del control legal.
Públicamente los socialistas no han movido una pestaña, expectantes a ver en que acaba todo, pero a nadie se le escapa que tanto un caso como otro servirán para poner en evidencia una muy cuestionable gestión de los fondos públicos de la mano del PSOE y el PAL en la Diputación de Almería. Privadamente solo se oye esta frase: "el que la haya hecho, que lo pague".
Y para colmo, vuelve a escena El Algarrobico, con una sorprendente sentencia del TSJA que lo bendice urbanísticamente permitiendo, ante el escándalo, que aflore el rosario de irregularidades que las administraciones socialistas han permitido en el Cabo de Gata durante décadas. A este paso una docena más de politólogos le van a faltar a Teruel para recuperar la credibilidad y la deteriorada imagen del partido.
Mientras tanto, en un juzgado de Roquetas, se sigue acumulando material inflamable suficiente como para que, más temprano que tarde, la política urbanística de Gabriel Amat convierta Roquetas en algo parecido a Valencia por Fallas. Esta semana declararon técnicos municipales de dicho departamento, uno de ellos el responsable de licencias y disciplina, el exconcejal Nicolás Moreno Pimentel, en calidad de imputado. Dos anotaciones a remarcar de dicho suceso jurídico. Por un lado la presencia física preguntando por vez primera en el ´Caso de la Fabriquilla´ del Ministerio Fiscal. Por otra la enorme cantidad de respuestas evasivas y lo que se interpreta como echar el mochuelo a otros funcionarios del entramado urbanístico. Y en espera, recuérdese, la petición de Fiscalía de imputación de Gabriel Amat y su gobierno.
Y por si faltaba gasolina, la Audiencia Provincial mediante un auto, devolvía a la luz  de la instrucción judicial un presunto mangazo fiscal - entorno a 600 mil euros- del alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, y su familia en una extraña operación urbanística donde también existiría delito de tráfico de influencias. Gobernaba Juan Enciso y su delfín entonces, Góngora, se ocupaba del urbanismo. El escándalo, denunciado con documentos en 2011 por el PAL, fue taponado mediáticamente por el PP, pero el PAL lo llevaría al juzgado que lo archivó. Ahora, la Audiencia, le enmienda la plana a la jueza de El Ejido y la obliga a instruir para perseguir los posibles delitos. El edil popular se salva de otros delitos por haber prescrito. Góngora, que tanto habló de ética y de estética cuando era candidato del PP, se ha defendido desmintiendo como siempre hizo en este tema y ni por asomo piensa en la dimisión.
El incendio de Gádor solo duró tres días. Estos otros incendios prometen durar hasta que concluya la campaña de las municipales del próximo año. A ver, entonces, quiénes salen en la foto de familia.


LA CUAJADERA


MARTÍN SOLER

El pasado jueves, en el marco de unas jornadas organizadas en Málaga por la "Fundación Manuel Alcántara", junto al Maestro de periodistas, acudimos los ponentes de dicho congreso a un almuerzo  en una conocida marisquería del puerto. Entre otros destacaban las figuras de Luis del Olmo, Iñaki Gabilondo, Carlos Herrera, Ernesto Saénz de Buruaga y Pepa Bueno, junto a otros destacados profesionales de la radio y la prensa española.
Y allí, en una  de las mesas, redonda por más señas, hallamos al exconsejero Martín Soler almorzando con tres personas más. Algunos, los que conocíamos al exdirigente socialista almeriense, le saludamos cordial y protocolariamente. Pero cual no sería nuestra sorpresa al descubrir la personalidad de uno de sus comensales: Francisco Marcos, director de la Agencia de detectives ´Método 3´, a la que Alicia Sánchez Camacho (PP) le encargó en su día que grabase su almuerzo con la ex novia de Jordi Pujol y que tanta polvareda política levantó en Cataluña.
Soler tan solo explicó que se trataba de un encuentro profesional, relacionado con la empresa para la que trabaja actualmente en el sector privado.


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