sábado, 5 de octubre de 2013

EL PP-A NO TIENE UN PROBLEMA, TIENE DOS O TRES

El Partido Popular no tienen un problema en Andalucía por no tener proclamado candidato, ha afirmado rotunda María Dolores Cospedal. Y tiene razón la SG del PP, porque en realidad tiene dos, dos serios problemas sobre la mesa. El primero no tener candidato y el segundo carecer de líder regional en el ejercicio pleno de sus funciones. Habría un tercero y es que el PSOE le está marcando la agenda al PP, aunque no lo reconocerán en público.
Mucho, quizás demasiado, está aguantando la deprimida militancia del PP-A desde que, de la noche a la mañana, Javier Arenas fue apeado del puente de mando, cediendo los trastos del partido a Juan Ignacio Zoido, tras meses de cantadas victorias con mayorías demoscópicas, inalcanzada en las urnas.
Una militancia y, sobre todo unos cuadros, uniformados con la disciplina de partido, que en silencio asisten a un espectáculo que dice poco, o muy poco, de la democracia interna del partido en el que militan o trabajan. Máxime cuando día sí, día también, se oye decir que Mariano Rajoy tiene, tendrá, la última palabra desde Madrid a la hora de nombrar candidato del PP a la Junta. Aquí ni paripé de primarias ni nada, dedazo y sin anestesia.
El actual presidente del partido y alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, se ha convertido en prisionero de una situación endiablada de la que no le dejan salir sucesos, adversarios, enemigos y las circunstancias. Por un lado sabe que como no se tome en serio el gobierno de Sevilla, puede dejar de ser alcalde el año que viene, previsiblemente tras una reedición del bipartito de la Junta en Plaza Nueva, pero sin Rodrigo Torrijos al que Alaya ha jubilado imputándole. La izquierda sube en las encuestas. ( Portugal está ahí al lado, allí la izquierda llega con escoba, la gestión de la crisis de la derecha la ha pagado cara en las urnas). Por otro, a Zoido el destino le ha puesto enfrente a una – reconocen en privado- “excelente candidata”, Susana Díaz, un mirlo blanco y sonriente que se ha estrenado como lideresa con dos sonoros bofetones políticos a Zoido. Primero con el desnudo integral de su gobierno en materia fiscal y patrimonial, algo que ha chirriado y mucho en los escaños socialistas que, ya veremos si nos enseñan pronto lo que han ganado sus parientas y sus parientes el año pasado. Parece que hay reticencias al desnudo fiscal en el grupo parlamentario socialista. En el PP no es imaginable un striptease similar, parece que les entra sarpullido; piensen lo que quieran para justificar esa decisión tan poco transparente y adecuada ante la que está cayendo, sobre todo en el PP con los sobre/sueldos repartidos por Bárcenas. Pero la nueva princesa del socialismo español, Susana de Triana, se ha impuesto a los suyos con gran autoridad, pidiéndoles un sobre esfuerzo, mientras prepara la guinda a su vertiginoso ascenso, posiblemente para noviembre, en un congreso extraordinario con la asunción de la SG del PSOE-A, tras la jubilación orgánica de Pepe Griñán. (Por cierto, ¿qué habrá sentido Griñán cuando ha escuchado a Chaves decir estos días que se equivocó con su bicefalia, rota traumáticamente en un congreso extraordinario y a cara de perro?)
El otro revés político al jefe de filas del PP se ha producido en Málaga y se lo ha servido en bandeja a la presienta  la consejera comunista de Fomento, Elena Cortés. Ha llegado Susana Díaz y de la mano del alcalde, Paco de la Torre, han cerrado el enquistado soterramiento de un tramo importante del metro de la capital de la Costa del Sol.
No ha sido casualidad la elección de Málaga como escenario para demostrar la prometida voluntad de diálogo de Díaz, desde el pragmatismo y el rigor del consenso que requieren las cuestiones de verdadero interés general. Todo ello sucede cuando en Sevilla, la Junta, le acaba de aislar e incomunicar al alcalde Zoido la, en otro tiempo denostada, “Torre Pelli” (también llamada Torre Pulido), dejándola sin puente de acceso de vehículos desde el casco urbano. En Málaga quedaba pues resuelto un viejo y enconado contencioso tras numerosas reuniones técnicas y políticas entre ambas administraciones. Precisamente Málaga, la provincia donde el PP se muestra más rebelde, con voz propia, frente a la presidencia del partido regional en Sevilla personalizada en Zoido.


ZOIDO AL TELÉFONO

Las cosas, por tanto, no se le están poniendo fácil a Juan Ignacio Zoido, que pasa los días y las noches con una oreja al teléfono con Cospedal y con la otra intentando escuchar a los sevillanos y a los populares andaluces. Ya ni tuitea. Le tuitean más bien.
En privado, destacados cuadros del PP del entorno ´zoidista´, no ocultan las dificultades – “lo complicado que está siendo todo para el pobre de Juan Ignacio”- por las que atraviesa el líder interino de la derecha andaluza. Y cuentan que no da para más, que no para, que está a punto del bloqueo físico y mental, que ha engordado más de la cuenta, que el Parlamento es más duro que antes y las cosas no funcionan todo lo bien que debieran en el Ayuntamiento de Sevilla. Para colmo, internamente, le están lanzando un pulso a cuenta de quien deba ser el candidato o candidata a la Junta.
Echando la vista atrás, hasta por lo menos el mes de junio en el que Griñán decidió la espantá al saber del empitonamiento de Alaya en el caso de los Eres, el PP tan solo ha movido ficha para debatir internamente, ampliamente publicitado, si proclama el candidato ahora o un cuarto de hora antes de que empiece la campaña electoral autonómica. Parece que definitivamente será ahora, antes de que acabe el año, tal y como pedían los malagueños. El protagonismo de este tiempo lo ha tenido ese debate sobre el calendario, amén de su larga, monótona y cansina ofensiva con el caso Eres al que exprimen más y más, creyendo que tras lo de Griñán y Chaves aún queda jugo de rentabilidad política que extraer. Sin embargo,  el escándalo de la UGT ni lo han olido y van a rebufo de la prensa, como en los viejos tiempos. El juez Zoido no se ha dado cuenta todavía que al limón judicial de los Eres tan solo le queda la cáscara y, en palabras de un alto funcionario judicial andaluz, cuando comience la vista y se vean los reparos y peticiones de nulidades por prescripciones que plantearán las defensas, “el asunto Eres se puede quedar en ná”. JIZ debiera saber que poco más va a sacar de los Eres, salvo correr el riego de verse políticamente salpicado por los posibles reveses que sufra el proceso, el primero de los cuales ha beneficiado a la familia de la ministra Báñez y a otros empresarios en la pieza de Mercasevilla por haber prescrito. El segundo inmediatamente después, al oponerse la Fiscalía a un trato de favor de la Juez hacia una imputada, ex asesora de Empleo. En estos días hay quien recuerda, a propósito de la instrucción de los Eres, que Baltasar Garzón fue un afamado y valiente juez, pero al mismo tiempo fue también un pésimo instructor.
En estos meses, mientras el agua hervía a medio gas en los fogones populares a cuenta de la nueva etapa política que se abría en Andalucía, tan solo sonaron nombres y más nombres de posibles candidatos. Se han barajado tantos que, obviamente, entre ellos está el futuro elegido o la futura elegida o mejor los futuros nominados digitalmente. En cualquier caso eso demuestra que el PP andaluz tiene gente en el banquillo, faltaría más. Pero nadie, ninguno de los rumoreados, ha osado dar un paso al frente. En todo caso, alguno, ha activado sus resortes de presión a través de la correspondiente tribu interna del partido.

¿QUIÉN SERÁ?

Donde parece que permanece atrancada la cuestión es, por tanto, en la respuesta a la pregunta, ¿quién será el candidato o candidata a la Junta? O lo que es lo mismo, ¿quién tomará las riendas del primer partido en Andalucía en el futuro inmediato?
La respuesta encierra muchas claves de lo que parece que está sucediendo estos días en los cuartos oscuros del PP andaluz,  el partido que ganó pero que se quedó a cinco escaños de poder formar gobierno en solitario.
En el PP-A ha pasado exactamente lo mismo que ha sucedido en el PSOE-A. Nombrar sucesores o herederos en política suele incluir en el lote de la herencia una dosis letal de autoafirmación con la que se acaba matando al padre. Le pasó  Pepe Griñán con Manolo Chaves y le ha sucedido a Juan Ignacio Zoido con Javier Arenas.
Zoido, que ganó unas elecciones barriendo en Sevilla al PSOE e IU, mantiene una fluida y excelente relación con María Dolores Cospedal, eterna enemiga interna del antaño todopoderoso Javier Arenas. Una relación personal y política de la que Zoido ha presumido sin ocultarse desde que su invitada VIP ´Maricospe´ se puso la mantilla un Jueves Santo en Sevilla.
De tal forma que Arenas, en silencio y apoyado por sus  escasas terminales fieles en algunas provincias, con intereses diversos y cruzados, se asegura que le está moviendo y bastante el patio al tándem formado por Cospedal y Zoido en Andalucía. 
Tras su aparición estelar en el caso Bárcenas, Javier Arenas, ha sentido por vez primera en muchos años, desde que lideró el PDP, el vacío a su alrededor, asomado al precipicio de la Audiencia Nacional; la soledad del niño castigado en silencio y de cara a la pared, arrepentido de haber sido malo, pero sobre todo de haber sido torpe, él que siempre ha brillado por su habilidad en los trueques y cambalaches. El mismo que lava su honor con querellas que anuncia y que nunca presenta o gana. El cacique de la derecha que criticaba a los caciques de la izquierda. De ahí su reacción in extremis por intentar una lampedusiana operación consistente en volver a controlar el partido en Andalucía, donde cree que hallará el apoyo defensivo que le han retirado últimamente tantos desmemoriados en el PP. En el fondo, Arenas, al final de su carrera política ha pasado de ser verdugo a víctima. Ahora es él el que ha quedado arrumbado en la cuneta; pocos le miran cuando pasan, mientras él sigue lamiéndose las heridas intentando reintegrarse a la senda. En su bolsillo aún lleva una moneda que conoce bien, arrumbar al que ya no le sirve, una forma de pago que ha usado mucho durante sus treinta años de actividad política. Ahora le ha tocado a él cobrar el cambio con esa vieja divisa. Muchos paseantes creen, por cierto, que entre él y Bárcenas había algo más que una buena amistad por jugar al pádel juntos. Cierto, asegura alguien que estuvo cercano al grupo del pádel marbellero. Lo de ambos era una relación casi fraternal que para muchos le ha convertido en un político contaminado, un apestado para otros.
Un militante del PP, con familiares en cargos de responsabilidad del partido, me aseguraba crípticamente que son fundamentalmente dos los presidentes provinciales los que están dando más guerra a Zoido por lo del candidato: “Uno que aún tiene cosas por demostrar y el otro ya las ha demostrado”. Una clara referencia al joven Elías Bendodo, presidente de la Diputación y del PP de Málaga y a Antonio Sanz, el hombre que Arenas hubiese querido dejar al frente de la Secretaría General andaluza, pero Zoido y Cospedal no aceptaron bajo ningún concepto al hombre de Arenas. Sanz, ha argumentado a posteriori, tampoco hubiese aceptado seguir. Actualmente  se ha atrincherado en la presidencia del PP de Cádiz, manteniendo distancia con el inquilino de su antiguo despacho de SG en la calle San Fernando y, desde luego, de Zoido.
El resto de presidentes provinciales en Córdoba, Huelva, Jaén, Granada y Sevilla están a lo que diga Juan Ignacio y la jefa Cospedal. Almería, el feudo adoptivo de Arenas, dicen que también está con lo que mande Zoido, pero al presidente del partido allí, Gabriel Amat, no le debe quedar mucho tiempo disponible para pensar en estas estrategias, de tanto atender últimamente a policías judiciales que le manda la Fiscalía del TSJA,  la misma que desde hace meses le investiga a fondo en su gestión pública. Precisamente Amat es el presidente del Comité Electoral regional del partido, un órgano que, llegado el caso, algo tendrá que decir en el asunto del candidato, el tema que divide y preocupa hoy a los populares andaluces.
Pero, ¿en qué punto está el enconamiento o atranque en lo del candidato?. Esa puede ser la pregunta del millón de dólares en tanto que nadie, con conocimiento de causa y como actores principales de la batalla que se libra, abre la boca para comentar nada. Señal inequívoca de que las espadas siguen en alto, que no se han enfundado tras la interparlamentaria en Jaén, donde solo se ha concretado que hay que nombrar nuevo líder y cuanto antes.


-MÁLAGA Y CÁDIZ

Vía libre por lo tanto a las especulaciones más diversas, destacando una que quizás ofrezca mayor credibilidad que otras, la que apunta a cierto enfrentamiento del PP de Málaga con la presidencia del partido en Sevilla; alienándose el PP de Cádiz con los malagueños que pretenden situar en los carteles y al frente del partido a un hombre suyo: Juanma Moreno Bonilla, actual número dos de Ana Mato en Sanidad. Joven promesa situada en el círculo político más íntimo de Arenas. Y si Juanma Moreno se resiste a bajar a Andalucía como Miguel Arias Cañete  o Fátima Báñez, quedaría la opción Bendodo, el segundo malagueño mejor posicionado. (Esperanza Oña está con Zoido y callada)
Por su parte, Zoido y Cospedal, parece que tienen claro su candidato, que desde luego no es Moreno Bonilla. Es uno de perfil muy definido dada la situación política y, sobre todo, las expectativas electorales que se prevén en Andalucía ante el desgaste brutal del PP en todo el país, especialmente por como está gestionando la crisis en contra de las clases populares más desprotegidas.
En pocas palabras, el PP es consciente de que no volverá a disfrutar a medio plazo del calor de victoria que le precedió el 25 de marzo de 2012, cuando ganó las elecciones en Andalucía. El perfil del candidato que elijan debe reunir la cualidad de poder ejercer con garantías como presidente de la Junta llegado el caso y si se produjese un milagro, pero sobre todo que ejerza como jefe de la oposición y gestor de una nueva travesía del desierto al frente de lo que quede del partido. Alguien, además, de la plena confianza de Zoido, esto es de Cospedal. Y ese perfil, a juicio de uno y otra, lo tiene el actual Secretario General del partido, José Luis Sanz, un hombre serio, tranquilo y centrado. Cualidades que no le vendrían mal a un PP nervioso, tenso, en muchos sitios escorado a la derecha extrema y  también rodeado de negras sotanas. Si por lo menos se acercaran a la sotana blanca de Francisco… “Ah, pero entonces dejaríamos de ser de derechas”, añade un agnóstico del PP.

Publicado en AndalucesDiario el 4 de octubre.


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