jueves, 21 de octubre de 2010

LA CRISIS QUE ACABÓ CON CHAVES

La profunda remodelación o crisis de gobierno afrontada ayer por Rodríguez Zapatero, ha dejado en evidencia una pérdida de poder e influencia muy notable de Manuel Chaves. Así al menos es interpretado entre algunos dirigentes socialistas andaluces los cambios operados en las ultimas horas en Madrid. Todos los consultados coinciden en que habrá un antes y un después de esta crisis. Ni siquiera durante la “confección” de la misma Zapatero ha dado vela a su Vicepresidente Tercero y presidente del PSOE. Rubalcaba, Blanco y Pajín parece que han sido los únicos tres dirigentes que han estado en la pomada de los cambios. Unos cambios que, según el entorno del presidente de la Junta y secretario general del PSOE-A, Pepe Griñán, se convierten de facto “un balón de oxigeno político muy considerable”, y que a quien debe preocupar es al PP.

La resolución de la crisis, además, ha supuesto contar con una de las piezas claves del consejo de gobierno andaluz, Rosa Aguilar, como nueva titular de Medio Ambiente, Rural y Marino. Considerada como una de las personas más cercanas (amiga personal) al presidente de la Junta, Aguilar formaba parte del núcleo duro del griñanismo, aparte de estar considerada por el presidente como una de sus consejeras “más política, que más sabe de política y que sabe ejercerla”. En sus primeras declaraciones como ministra, Rosa dedicó sus agradecimientos solo a dos dirigentes, Zapatero y Pepe Griñán. Aguilar, por tanto, se ha convertido desde ayer en punta de lanza del líder socialista andaluz en Madrid. Posiblemente convertida en la persona en la que más confianza tiene depositada Griñán en el escenario político de la capital. Especialmente tras comprobar en estos meses como su viejo amigo y predecesor Manuel Chaves, junto a sus escuderos Zarrías y Pizarro, le han puesto las cosas muy difíciles en clave interna en el partido, llegando a protagonizar un largo periodo de incomunicación entre el ex presidente y su sucesor, según han reconocido ambos.

Pero no solo la irrupción de la ex alcaldesa comunista de Córdoba en el consejo de Ministros parece un síntoma de debilitamiento del poder de Chaves. La elección de Marcelino Iglesias como Secretario de Organización, un barón territorial que ganaba elecciones en Aragón y que estaba en retirada de la política, supone un revés político considerable al poder del propio Chaves, quien tras esta remodelación parece definitivamente condenado a un protagonismo en el partido similar al que durante años tuvo Ramón Rubial en la presidencia. Curioso, Zapatero ha acabado con las baronías.

Y en relación con Gaspar Zarrías, cuyo nombre ha sido barajado en las últimas semanas como posible sustituto de Corbacho, las diversas fuentes socialistas consultadas consideran que dichos rumores eran interesados y que no fueron lanzados precisamente por los enemigos de Zarrías, más bien todo lo contrario.

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