domingo, 4 de octubre de 2009

EL VELO DE LA VERGÜENZA

En términos legales, “quitar el velo” a un grupo empresarial, es algo así como radiografiar sus tripas y determinar quien, de verdad, maneja el dinero, las decisiones y las inversiones del entramado societario, intencionadamente difuso habitualmente.

Se están viendo numerosos casos, aireados por su procesos concursales, en los que tras una ingeniería financiera de padre y muy señor mío, se escondía un tinglado donde, en muchos casos, se ha bordeado la legalidad y en otros se ha ejercido directamente la delincuencia de cinco tenedores (y con champan del caro), la más hortera de todas, por cierto. Quizás por eso no se entienda muy bien la escasa beligerancia de instituciones como la Seguridad Social, Agencia Tributaria o el Fogasa, a la hora de personarse en procedimientos donde se litiga dinero de todos los ciudadanos.

Como en fila india, están apareciendo despacito por la pasarela, intentando taparse la cara y la cartera, todos aquellos personajes que hasta hace tan solo dos años eran la envidia de muchos, un partidazo empresarial, impregnados por el lujo y la grandeur. Eran los nuevos ricos, la casta del cemento, hombres capaces de comprar, con sus oscuros billetes de quinientos, fruto de la más vil de las especulaciones, - ahí están los damnificados- a políticos, jueces, fiscales, policías , funcionarios y periodistas. Cabe recordar como ejemplo chusco, todo lo que vomitó el sumario de la, en otro tiempo, rutilante Aifos, que sobre el papel llegó a ser la quinta inmobiliaria del país. (¡Si las paredes del Guadalpín hablaran!) Pero quedaron los apuntes contables y en la lista de los clientes agasajados en las salas de relax del lujoso hotel de Marbella, aparecieron numerosos magistrados y funcionarios de la Audiencia de Málaga, atendidos a todo tren en el Spa de la casa. Un apartotel de lujo construido con ilegalidades y que, a cambio de sus licencias municipales, negoció con el alcalde Julian Muñoz dos apartamentos, uno para que lo adquiriese a muy buen precio su novia de entonces.

Esta nueva casta vivían y actuaban como verdaderos Amos del Universo, anfitriones habituales de la flor y nata de la sociedad, incluyendo de forma activa y destacada numerosos personajes de la función pública, políticos, así como algún que otro presidente de entidad financiera.

Miles de millones han circulado a lo largo de esta década dorada en el sector inmobiliario andaluz, dinero volatilizado a día de hoy. Aquellos polvos han dejado enlodados en los Foros de Internet a angustiados damnificados por las inmobiliariarias más publicitadas de la década, alguna de las cuales desaparecen como por arte de magia para sus clientes y para la Justicia.

Precisamente una empresa, a la que muchos situaron durante años en la órbita de la malagueña Aifos,(realmente su dueño trabajó con ellos) va a entrar y con fuerza en la pasarela de la publicidad, dando pie a que se conozcan muy pronto cuáles han sido sus prácticas empresariales, su mundo de influencias, sus amistades y los manejos del dinero obtenido en estos años.

Una empresa que le debe cerca de 30 millones al Fisco y otro pico a la Seguridad Social, mientras, con cargo a los fondos del Fogasa, están cobrando sus trabajadores despedidos en sus diversas sociedades, por supuesto insolventes o inactivas. (El Grupo llegó a tener más de 300 trabajadores)

Se percibe, por tanto, cierta expectación en círculos políticos, empresariales y sociales de Málaga entorno a un, aparentemente rutinario juicio en Maagistratura, contra esa empresa, su dueño, socios y las 24 restantes sociedades instrumentales bajo su control.

El juicio está convocado para el próximo día 21 en el juzgado número 8 de lo Social de Málaga, cuyo titular es el magistrado Jose Luis Manjón-Cabeza Marín.

Quien está llamado a comparecer es el dueño de la empresa, el conocido empresario malagueño Borja Ramos Nuñez, en representación del Grupo Evemarina y la representación legal de todas sus sociedades.

Lo primero que llama la atención de este procedimiento es que el juez ha reservado dos días para celebrar juicio. También sorprende el volumen de la denuncia del trabajador despedido, ex directivo de Evemarina para Andalucía Occidental, Portugal y Canarias: 50 folios y en ellos se desgrana pormenorizadamente un modus operandi empresarial que, posiblemente obligue al juez Manjón-Cabeza, a librar testimonio a Fiscalía para que investigue su veracidad. En la demanda que se verá el miércoles 21, se pide expresamente que la Justicia le quite el velo a Evemarina y descubra donde está, de verdad, el dinero que ha movido este grupo andaluz.




SISMOGRAMAS



-De las declaraciones a Onda Cero del Jefe Superior de Policía de Sevilla, Enrique Alvarez Riestra, esta semana, ha producido la sorpresa general cuando afirmó que la policía tan solo ha interrogado “una vez” al asesino confeso de Marta del castillo, Miguel Carcaño. Tal afirmación resulta tan increíble, que tan solo hay que tomársela en serio por venir de quien viene, el más alto responsable de la Policía en la región. Dicho lo cual, sorprende que haya tardado tanto en decirlo porque, de haberlo sabido antes, quizás la policía judicial no hubiese estado sometida al linchamiento social y mediatico al que ha estado en estos meses.

No obstante, cada día se amontonan más preguntas al Juez Instructor del caso, una vez concluya su trabajo.


-La apertura del Caso Astapa ha salpicado a Sandokán, Rafael Gómez, por si ya no tenia bastante con la Malaya. Gómez ha puesto su defensa jurídica en manos de un despacho de pesos pesados de Sevilla, con los abogados López de Lemus, Javier Pérez Royo y Amparo Rubiales, al que se ha incorporado específicamente para los asuntos con el Fisco de Sandokán, el hermano de Javier, el catedrático Fernando Pérez Royo.


-Ultimamente los miembros de la Carrera Fiscal está en los índices de popularidad casi al mismo nivel que los periodistas y comunicadores, o sea por los suelos. Se nos coloca con tanta facilidad como desvergüenza al servicio de esta o aquella opción política, y encima, nos acusan de corruptos y trincones. Y es que quienes lo hacen creen que “todos son de su condición”, ese es el error que cometen. Olvidan con facilidad la estadística: que hay más fiscales y periodistas honrados que de los otros.