domingo, 12 de julio de 2009

ARENAS, PROBLEMA Y SOLUCIÓN DE LA DERECHA ANDALUZA

¿Puede conseguir el PP-A colocar a Javier Arenas en el despacho presidencial de la Casa Rosada en la primavera de 2012? Faltan algo menos de mil días para marzo de ese año que, restando las vacaciones y festivos, acorta notablemente los periodos útiles para que el PP-A trabaje a favor del cambio en Andalucía. Los populares van a tener a su favor circunstancias nunca antes vistas: liderazgo bicéfalo en el socialismo andaluz, (tricéfalo si apuntamos a Chaves, si no se ha ido de la secretaria general), además de los efectos de la crisis en el partido que gobierna y la lenta e inexorable marcha hacia un fin de ciclo de treinta años, lógico en una democracia donde siempre es deseable una alternancia equilibrada en el poder mediante las urnas.

Que el socialismo andaluz atraviesa por uno de sus momentos históricos más delicados, nadie lo duda al comprobar a diario en charlas privadas como crujen las estructuras internas del partido tras haber protagonizado una sucesión “ejemplar”. Sí, de libro, pero hecha de arriba abajo, convertidas las agrupaciones en invitadas mudas a tragar con “esto es lo que hay”. Y lo que es peor, dejando la operación recambio un inquietante reguero de sangre de decenas de ´compañeros´ heridos (hombres y mujeres) en las cunetas de determinadas agrupaciones y provincias.( Que haya gente en el PSOE-A, que piense que el caso Matsa ha salido así porque Paco Vallejo lo controló directamente, da idea de la carnicería interna entre clanes). Se ha visualizado que hay vencedores y vencidos. No conviene olvidar que treinta años de gobierno han generado una red clientelar tan evidente, que en estas trifulcas prevalecen más las cuestiones de estómago que las ideológicas o políticas, lo que conduce a pensar que tantos años de mando se reducen en lo ideológico al lapidario “tener poder, es poder comer”. Y lo más desconcertante es que en la oposición política al socialismo, muchos, se han contentado con el poder que otorga marear la perdiz en la oposición, donde también pastan buenos ejemplares, vividores de la política desde hace años que taponan la llegada de savia nueva.


Aislamiento mediático, pero menos.


Por otra parte, el pretexto de un supuesto aislamiento mediático del PP-A, parece que se desvanece y que todos los mensajes de Javier Arenas y su secretario general, tienen puntual cobertura en los medios, incluso en Canal Sur con cuyo Director General, dicen, que han hablado recientemente en un discreto encuentro (“Pablo, vamos a llevarnos bien, que te suelto a ´El puma´” ). El último dictamen del CAA sobre pluralismo en Canal Sur TV avala esta tesis a la vista del mayor tiempo dado a Rajoy y Arenas, por encima de otros dirigentes socialistas sin cargo institucional.

Además, Arenas cuenta en la proyección mediática de sus mensajes con dos importantes grupos editoriales ( El Mundo y ABC) con los que coincide en su estrategia, línea de desgaste y acerada crítica al PSOE-A . El Caso Matsa, ha sido un claro ejemplo de coincidencias.

Por otra parte, el PP-A a través de sus munícipes controla una red de emisoras de radio y tv muy notable, cuya línea informativa es cuestionada sistemáticamente por sus opositores por una supuesta parcialidad y sectarismo a favor del PP. Ahí está la asociación Aierta, con más de dos años de vida, funcionando en medio centenar de municipios gobernados por la derecha; todo ello financiado con dinero público y con fondos procedentes de la publicidad, por cierto en clara competencia con los medios privados convencionales.

Ni a Fernando VII se las ponían tan a punto de caramelo como parece que las circunstancias se lo van a poner a Javier Arenas y al PP-A en 2012.


Pero, ¿sabrá el PP-A aprovechar el 2012?


¿Sabrá el PP-A aprovechar esa conjunción de astros y estrellas para propiciar el cambio en Andalucía tras treinta años de socialismo?

Esa es la gran cuestión sobre la que parece que no meditan lo suficiente quienes, empezando por el propio Arenas, debieran impulsar la autocritica y el debate interno, además de imponer con más eficacia orden en los reinos de taifas que se mantienen o crecen en el PP, desde el Cabo de Gata hasta Ayamonte. Pero esa disciplina no significa acallar a quienes se han atrevido a reconocer en público lo que está más que constatado dentro y fuera del partido: que para ganar la Junta, deben cambiar las cosas en provincias claves como Sevilla, Huelva y Jaén, el verdadero granero electoral del PSOE-A. Se trata de hacer en esos lugares el cambio que el PP ha hecho en Málaga desde que Celia Villalobos, apartó la caspa malagueña de AP y con su populismo le ganó la alcaldía al PSOE . Se entendería mejor al PP-A si en vez de acallar voces que aportan frescura, debate de ideas e incluso polémica, evitara situaciones tan ridículas como el “mete y saca” de Chaves en el Supremo o decirle a sus alcaldes que subvencionar a empresas u organismos donde trabajen sus parientes, echa por tierra meses de trabajo del PP en el caso Matsa. (Desde enero tenia cazada la pieza de Chaves el propio Arenas: su ida a Madrid y el Caso Gürtel precisaron la fecha de la explosión del escándalo))

No se sabe si el reciente dato demoscópico de que el 55% de los electores del PP-A quieren a otro candidato que no sea Javier Arenas, responde a la realidad matemática exacta, pero resulta indicativo. Tiene lógica que el electorado piense de forma distinta a los militantes del PP y muchos de esos electores han votado a Rosa Diez en las europeas. Pero no coincido con quienes argumentan, estilete en mano, que Arenas ya ha perdido tres veces frente al socialismo, para justificar ese amplio rechazo a su liderazgo electoral. La gente no suele castigar al débil. Creo más bien que ese electorado que le rechaza lo hace afeándole que, teniendo en su mano la presidencia de la Junta para la derecha en el 96, dejó Andalucía para irse como ministro con Aznar en mayo. De ahí que repita sin cesar que no se marchará nuevamente, porque sabe que muchos aún desconfían de él por aquel abandono, casi en las puestas del Palacio de San Telmo y con medio gobierno socialista con las maletas hechas.



Treinta años más de PSOE, si el PP cambia de líder en Andalucía


Pese a todo, la derecha sociológica, ese cincuenta y pico por ciento de electores del PP que dicen no a Arenas, deben saber que el PP-A no puede cambiar por segunda vez y en mitad de la carrera de candidato y en circunstancias aparentemente más favorables que en el 96. Arenas, guste o no, está condenado a volver a ser cartel en 2012 porque, de no ser así, el PSOE (y satélites) seguirá gobernando por tres décadas más Andalucía.

A tenor de lo que en privado comentan cargos públicos y dirigentes del PP, tan preocupados por la parálisis electoral de su partido, como por mantenerse en el anonimato del los críticos al líder, parece claro que el partido necesita un cambio de estrategia y, sobre todo, de personas que arropen (si se deja) al líder, la única forma de amortiguar su impopularidad entre los electores resabiados y cansados.

Por eso, según algunos, los dirigentes andaluces del PP debieran reflexionar sobre la idea de dar la imagen de que tienen un equipo sólido y renovado, incorporando incluso figuras silenciadas por el politburó de San Fernando, que traigan la frescura de las comarcas y se expresen con personalidad propia, ejerciendo una oposición coral, de equipo en definitiva.

No parece que concentrando el fuego de las declaraciones en solo dos líderes, Antonio Sanz y Javier Arenas, por este orden, haya resultado eficaz electoralmente, como tampoco parece acertada la labor de organización del partido en las provincias claves para la posible victoria.

Concentrar y compartir el peso de las declaraciones diarias y cansinas, a veces apocalípticas, de un secretario general soltando candela a diestro y siniestro, no parece que sea el mejor camino para dar la confianza de un equipo que quiere gobernar Andalucía en 2012. Dan la imagen de que la oposición siempre está cabreada, o que no van al baño con regularidad.


La solución al problema de liderazgo electoral


Arenas puede que sea el problema para más de la mitad de los electores de la derecha en Andalucía, pero también es la única solución, porque no hay otro candidato mejor, aunque todos coincidan en responsabilizarle a él directamente de la carencia de un sub líder indiscutido, de un delfín con personalidad propia y con gancho, con un perfil tipo Manolo Pimentel o Amalia Gómez.

Rodearse, además, de un sindicato de agraviados o damnificados por los efectos del “régimen”, algunos que antes lo sirvieron, no parece que le haya reportado a Arenas y al PP-A los mismos beneficios electorales que esos cuadros, con savia nueva, que piden paso desde las provincias, capaces de participar en dinámicas de equipo, que tienen carné de un partido que defienden a diario, muchos desde que se afiliaron en las Nuevas Generaciones.

Y si, a todo esto, Javier Arenas consigue que en Andalucía el PP ofrezca una imagen y una política más centrada en lo ideológico, menos agresiva y tremendista en las formas y menos inquietante para el amplio electorado cautivo de las subvenciones con los fondos públicos , es posible que esa conjunción de estrellas consiga el milagro en el que, hoy por hoy, casi nadie cree posible si Javier Arenas no cambia de estrategia y reparte juego, cambiando gente y liderando un equipo mejor que el que ha tenido hasta ahora. Quedan para el 14 de marzo de 2012 , 974 días. Nada, si descontamos los veraneos.


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