lunes, 25 de mayo de 2009

LA PICA del lunes: INFORMACIÓN Y PROPAGANDA

Si son seguidores de la información electoral a través de la televisión, observarán que en el ángulo inferior izquierdo de la pantalla suele leerse “Imagen de PSOE” o “Imagen de PP”, dependiendo del partido sobre el que se pretenda informar. Esto quiere decir que los periodistas, especialmente los que trabajan en las televisiones públicas, no tienen libertad para ofrecer aquellas imágenes que consideren oportunas, según su criterio profesional y que, normalmente, suele interesar más que las que eligen los responsables de comunicación e imagen de los partidos . Estamos ante uno de esos atentados subliminales a la libertad de expresión, cuyos autores  son precisamente los partidos, los primeros que debieran ser más sensibles al desarrollo en libertad del trabajo de los informadores.

Con este método impuesto por los partidos, les guste o no, se está secuestrando la posibilidad de ofrecer crónica en imágenes de lo que sucede en los grandes mítines, ya sea el celebrado en Dos Hermanas por el PSOE o en Valencia por parte del PP este fin de semana.

Al menos en los informativos de TVE, antes de emitir esos bloques propagandísticos ( que no informativos) los conductores de los telediarios recuerdan que los periodistas que integran su redacción están en contra de estos corsés a la hora de informar, como también se han mostrado en contra las organizaciones profesionales del mundo de la información.

¿A que tienen miedo nuestros políticos para que una cámara deambule libremente por los actos/mítines de campaña? Implícitamente  esta modalidad impuesta pretende dar la mejor imagen de los candidatos y de quiénes les rodean en esos grandes actos electorales. Una forma de manipulación informativa que es en sí misma una falta de respeto al trabajo de los periodistas. La misma falta de respeto de aquellos políticos ( o no) que convocan ruedas de prensa y no aceptan las preguntas de los informadores presentes. En Andalucía, sin ir más lejos, hay políticos y cargos públicos que empiezan a abusar de este tipo de comparecencias con las que, sencillamente, pretenden evitar preguntas incómodas y garantizarse los titulares y los mensajes que ellos consideran “importantes” para sus intereses. 

¿Hasta cuando la profesión periodística aguantará estas imposiciones y manipulaciones de la información? Las organizaciones profesionales tienen la palabra y, también, los periodistas que ante este tipo de ruedas “informativas” - comparecencias abiertas, les llaman- deberían levantarse o simplemente no acudir.


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