miércoles, 29 de abril de 2009

LA PICA, Jueves: ¿Y NOSOTROS?



Todos somos algo responsables de haber convertido a los dirigentes políticos en súper hombres capaces ( o como los únicos responsables) de solucionar la crisis que causa estragos en cientos de miles de familias. (Vaticinan que los cinco millones de parados están a la vuelta de la esquina, un millón aquí en Andalucía). Y claro que tienen muchas cosas importantes que hacer los políticos, siendo la principal la de arrimar el hombro y ponerse de acuerdo en las reformas estructurales que necesita este país para que, una vez comience la recuperación, nos permita igualarnos al resto de Europa. (No parece momento para perder el tiempo debatiendo ideologías). Pero mientras todos miramos hacia los políticos esperando que saquen la varita mágica, tras las frías y dramáticas estadísticas de la población activa, viven miles de seres humanos que empiezan a pasarlo mal, muy mal, llegando en demasiados casos a faltarles lo fundamental, un techo y comida.
Parece que está llegando el momento que, además de exigir a los políticos mayor responsabilidad ante esta grave situación, empecemos a preguntarnos ¿qué podemos hacer, nosotros, cuando nuestro entorno social se degrada de la forma que estamos viendo?. El cardenal Fray Carlos, publicará mañana con motivo de la festividad de San Jose Obrero, una Pastoral muy lúcida y realista con la actual situación, en la línea mantenida por Amigo en temas sociales como Pastor de una Iglesia de nuestro tiempo. La jerarquía eclesial, tan criticada muchas veces, da mañana un paso al frente en Andalucía y dice cosas como esta a sus terminales: ”Las parroquias deben incluir en sus planes pastorales la atención a las personas más afectadas por la crisis, denunciando la injusticia, exigiendo compromisos de la administración, y motivando a la comunidad parroquial para que comparta sus bienes.” Amigo dice algo más profundo en su reflexión: “No podemos menos que hacer una llamada a todos los hombres en general, y a los cristianos en especial, para que no eludamos la responsabilidad que individualmente nos corresponde. Es volver a insistir en que difícilmente puede cambiar el mundo si el corazón del hombre sigue tan endurecido.”  Por cierto, qué gran verdad.

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