domingo, 22 de marzo de 2009

¡AY, CÓMO SE LA LLEVA EL RIO..."

El azulejo  que un día Ortiz Nuevo le puso en vida al poeta Rafael León y Arias de Saavedra en pleno Parque de Maria Luisa, está pidiendo a gritos una restauración, lo mismo que la glorieta, perdida entre el abandono, las obras y las alambradas. En las maltrechas losas de cerámica aún puede leerse, en letras azules,  el inicio de “No te mires en el rio”,  aquella copla con una niña de Sevilla que las rosas envidiaban, que desde su ventana miraba el río  y que un día se la llevó hasta donde Sanlúcar une Sevilla con el mar.

Pues parece que no, que ni tan siquiera hemos podido ponerle a esa otra niña de nuestros días, Marta, el final poético que nos ayudara a sobrevivir el drama y la retransmisión en directo de esta tragedia tan cercana. (Dos días antes de la muerte de Marta, el que iba presuntamente a  ser su asesino estaba limpiando tranquilamente los cristales de mi despacho).

Conforme avanzan los episodios entorno al caso de Marta del Castillo, la sociedad se da cuenta de un detalle que no debe pasar inadvertido: la familia de la niña asesinada ha ido teniendo razón en sus sospechas, yendo - al menos públicamente-  por delante de la Policía y, por lo visto y comprobado, acertando.

Lo primero que me llamó la atención fue cuando señalaron al ex novio de Marta como sospechoso, decían que sabía más de lo que parecía. Deberían pasar semanas hasta que la Policía detuviese al limpia cristales y lograse una primera confesión auto inculpándose. Lo tenemos amarrado “al 99,9% “ decía  entonces satisfecho el delegado del Gobierno López Garzón en rueda de prensa por aquellos días. Fue a raíz de la detención de los imputados cuando comenzó la búsqueda en el río con gran aparato mediático. A mitad de la operación fluvial, nuevamente los padres, volvieron a decir que el cadáver no había sido echado al río y que los sospechosos encarcelados habían mentido en su declaración.

Pero ¿quién dirige los hilos de esta trama? se preguntan muchos, los mismos que creen que todo ha estado planificado por una mente fría y calculadora. ¿Un adulto? señalan los padres de Marta, y visto  lo visto, la policía no debiera echar en saco roto esa hipótesis de trabajo. Máxime cuando se ha ido sabiendo que hasta ocho personas, además del asesino, supieron desde el primer momento lo sucedido con Marta a la que todos, incluso los asesinos, buscaron durante largas y angustiosas semanas.

No creo que sea al momento hoy, mientras se busca entre las basuras de los sevillanos en el vertedero de Alcalá, pedirle explicaciones a la Justicia sobre el trabajo realizado hasta ahora en este llamativo caso. Digo bien al referirme a la Justicia y no a la Policia, al Juez que lleva el caso  que es quien, se supone, ha dirigido las investigaciones junto al Fiscal. Y de ahí para abajo, los ciudadanos tienen derecho a saber dónde se ha fallado provocando, más angustia en una familia y un enorme gasto del presupuesto público. En verdad es difícil entender como, a una policía experimentada como la Judicial de Sevilla, les han tomado el pelo cuatro niñatos macarras, los presuntos asesinos de Marta del Castillo. No, no parece que sea el momento de pedir cabezas como algunos quisieran. Es el momento de que se siga buscando y que concluya de una vez el largo y doloroso duelo de la familia del Castillo.

El río dicen que no se ha llevado el cadáver de Marta del Castillo, pero sí parece que empieza a llevarse lentamente el prestigio de una Brigada de Policía Judicial y de quiénes, por encima de ella, han permitido que se trabaje bajo una presión mediática brutal. (Asumamos los periodistas nuestra cuota en el esperpento). Pero, aunque suene a eximente o justificación, convendrán en que nunca, hasta el Caso Mari Luz y especialmente ahora con Marta del Castillo, la policía trabajó durante tanto tiempo presionada bajo de los focos, los micrófonos y las cámaras. Nos hemos habituado al CSI y creemos que nuestra cercana realidad debe ser resuelta como en los telefilmes, ganando siempre el policía guapo, listo y bueno, yéndonos a la cama pensando que esas cosas no pasan o, si pasan, solo en las películas o a los demás.

Rubalcaba hizo el día de San José una parada técnico / mediática en Sevilla camino de Cádiz, anunciando que tampoco escatimarán esfuerzos en esta nueva búsqueda.

Mientras esperamos el desenlace y las explicaciones a los errores,

Procede ir preguntándose si estamos ganando, con los medios y leyes actuales, la batalla contra el crimen.



 

SISMOGRAMAS

 

 

-Emilio Carrillo y su negro futuro. Viera y Monteseirín han escenificado la tensa paz ordenada Manuel Chaves. “Nos veremos las caras en la proclamación de candidatos para 2011”. Carrillo se ha quedado colgado a la brocha y sin cartel.

 

 

-Fueron tan osados los dirigentes del PAL que colaron una supuesta periodista con cámara en el cóctel de los Fiscales, señorita que fue invitada a abandonar el salón por el Jefe de Prensa del Fiscal General del Estado.

 

-La confirmación al día siguiente por Cándido Conde Pumpido de la existencia de una “compleja investigación” entorno al Ayuntamiento de El Ejido, dio al traste con la planificada maniobra de los investigados - Enciso y Añéz- de confraternizar con la cúpula fiscal andaluza y española.

 

-Muchos en Almería empiezan a preguntarse por qué tuvo tanto empeño Benito Gálvez, presidente de la Audiencia, además del dirigente socialista Segura Vizcaíno, de que Enciso y Añéz asistieran a una cena restringida con la cúpula Fiscal, cena de la que se desmarcaron los fiscales.

 

-Ojo, la Operación Malaya no ha terminado. Pueden llegar sorpresas inesperadas. Seguiremos atentos...

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