martes, 17 de marzo de 2009

LA PICA




LA DEUDA DE NUNCA PAGAR



Salir como ha salido Luis Pizarro desde las filas socialistas, repartiendo lindezas y agrios piropos contra Arenas, solo demuestra que el numero dos socialista ya es consciente – como todos- que para este viaje de 1.200 millones no hacían falta las alforjas que con ilusión tejimos los andaluces durante treinta años, mientras redactábamos dos Estatutos de por medio.

Los socialistas han salido con tono elevado y no por ello indica que tengan razón. Recuerdan que lo de la deuda lo inició un socialista, Felipe, y lo culmina otro socialista, Zapatero. Y es ahí cuando meten el dedo en el ojo de un Javier Arenas que ha sido número dos de Aznar en el gobierno y en el partido, recordándole que el Pp  en sus ocho años no soltó ni un euro a cuenta de la DH.

O la cantidad finalmente lograda es muy baja, o nuestra clase política nos ha estado creando en estos años expectativas más falsas que aquellos duros antiguos de Cai.

De momento parece que, por lo menos, caerán los mil doscientos millones en la caja que custodia Pepe Griñán.

Por cierto que a los catalanes, con menos escandalera que nosotros, les han caido 800 millones de nada. Echen las cuentas por territorio y habitantes.





ALGUACILES DIGITALES


No seré yo quien salga a criticar la puesta en marcha de nuevos medios de comunicación digitales y municipales. Todo lo que sirva para crear empleo en el sector de la Comunicación, bienvenido sea. Máxime en unos momentos en los que la crisis también hace mella en los sistemas de producción mediáticos, con unas consecuencias de desempleo que bien se encargaron de denunciar la pasada semana trescientos compañeros y compañeras en una manifestación de periodistas en Sevilla. Pero una cosa es crear empleo y otra bien distinta es convertir a los periodistas contratados y sus medios públicos en auténticas marionetas del poder político municipal. Nuestra clase política han llegado al convencimiento de que quien controla una tele, gana las elecciones. Y ahí tenemos la red de televisiones digitales más extensa que nunca pudimos imaginar. Ya no se trata de vertebrar Andalucía como soñábamos en los 80, no, se vértebra hasta una barriada de gran capital con los distintos distritos televisivos. Hoy, que un ayuntamiento no tenga concesión digital o chiringuito mediático al uso, pues no se lleva, no es moderno. A todo esto, ese dinero que se destina a los nuevos alguaciles digitales, ( “que de parte del Sr Alcalde...) no se invierte como solía en los medios convencionales y tradicionales de cada enclave a los que, obviamente, condenan a desaparecer lentamente puestos de trabajo y pluralismo. A la publicidad que contrata la publica Canal Sur, hay que sumar ahora los chiringitos digitales del Sr Alcalde. Y el paro en los medios, sigue aumentando.


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