lunes, 25 de agosto de 2008

EL ASESINATO DE BOLLULLOS, MENOS CELOS Y MÁS PATRIMONIO



Un extraño asesinato en junio, dentro de una lujosa mansión de nuevo rico. la victima trabajaba cobrándole a morosos de banca. la detención en plenas vacaciones de una nueva “Viuda Negra” acusada de asesinar “por celos” a su ex marido, parecen un relato policiaco de novela para típico consumo veraniego. Pero hay cosas que no encajan y a los investigadores les llama mucho la atención el color del dinero de este caso.

En efecto, lo más llamativo del verano, visto desde la distancia, ha sido el suceso del asesinato del máximo responsable regional de cobrar impagados de una gran entidad bancaria. En efecto, conforme han ido apareciendo las noticias, ha ido ganando interés la historia sobre la que, por cierto, observo que existen muchas lagunas y quizás muchas cosa por descubrir.

La primera sorpresa fue la noticia del extraño asesinato por dos disparos en el pecho de la victima y, sobre todo, la foto que acompañó la noticia como escenario del crimen. Una lujosa mansión, ubicada en una selecta urbanización de Pinares La Juliana en Bollullos, digna no ya de “un alto ejecutivo del BBVA” como se había presentado a la victima, sino del mismísimo presidente del Banco. Un peazo de mansión, quizás la pieza inmobiliaria más reciente y costeada en el notable patrimonio de quien era presentado como un hombre hecho a sí mismo, que, de procedencia humilde en Puerto Serrano, Cádiz, fue por primera vez a la escuela con 14 años cumplidos y que subió en el banco peldaño a peldaño.

Creo que fue generalizado en un primer momento, allá a finales del mes de junio, que todos pensásemos en un perfil de autor bien distinto al que resultaría finalmente. Creímos que por ser el asesinado una especie de “hombre del frac” ante clientes que no pagaban al banco, quizás un chiflado arruinado hubiese sido el autor de tan vil asesinato. También era fácil pensar que un hombre con tal ocupación no tenia demasiados amigos y sí bastantes enemigos con la que esta cayendo en la economía. ¿Pero en su domicilio y no en su despacho del banco? No cuadraba esa hipótesis, como tampoco el arma utilizada y, de hecho, al principio de la investigación la Justicia y sus agentes no creyeron demasiado en ella, optando, sobre todo, por el proceso de divorcio en el que estaba sumido el protagonista y su esposa.

Línea que finalmente dio sus frutos con la inculpación de la esposa como autora material de los dos disparos en el corazón que acabaron con la vida del infortunado ejecutivo bancario. El arma homicida, una pistola de coleccionista, comprada hace años y sin licencia a un tio abuelo de la victima, fue el hilo que condujo a la presunta asesina y, también, a descubrir la complicidad de sus dos hijos, imputados por la Justicia en el procedimiento y en libertad.

Para los investigadores el cacareado móvil de los celos de la autora de los disparos no tiene la consistencia necesaria que invite a pensar en una alteración mental transitoria. Se inclinan más bien por el aspecto monetario de los bienes gananciales de la pareja, una fortuna considerable realizada a la sombra de un entramado de intereses muy diversos y quizás complejos. “Más que por celos, ella mató por dinero, porque sabia que se quedaba con las migajas y porque sabia lo que en verdad tenia su marido, aunque no estuviese todo a su nombre”. ¿Qué otras conexiones pueden saltar en el caso del bancario asesinado en su mansión de Bollullos?

Atentos a la investigación.

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