lunes, 21 de enero de 2008

CARTAS DESDE LA AZOTEA: A Luis Portillo.




Sr. D. Luis Portillo:

Inmobiliaria Colonial.

Madrid.

Desconsolado Sr:

No tengo el gusto de conocerle aunque sé de Ud, a través de una persona que le admira, le quiere y le sigue respetando. Una mujer por cierto que ya le avisó hace meses que anduviese con cuidado al nadar a cuerpo gentil en un mar de tiburones disfrazados de delfines. Alguien que conoce su trayectoria desde que Alberto Alonso, en la dirección general de El Monte y las Participadas, fue uno de sus promotores en el carrerón de quien, década y media después, se iba a convertir en una rutilante estrella del parqué bursátil.

Le escribo esta carta porque me dicen que está hecho polvo, desconsolado, que no ha superado el golpe del Día de los Inocentes en el que su empresa, Colonial, dejó de valer, de hoy para mañana, millones de euros, hasta la mitad de lo que valía. Una ruina.

Creo que ha sido Ud victima del síndrome del Dia de los Santos Inocentes, sí, también de los Santos Intrusos, o sea de aquellos que no perteneciendo a una casta, a una familia de Amos del Universo del dinero, llámese Masaveu, Sanahuja o Botin… (por citarle nombres que le resultarán familiares tras su viaje orbital por el Olimpo de las finanzas), se han comprado el traje de Armani y han plantado cara a los pesos pesados de la Villa y Corte.

Ha resultado muy curioso comprobar, también en su caso, que cuando tomaba velocidad de crucero comprándolo todo desde Metrovacesa y convirtiéndose en el financiero de moda, todas las crónicas del papel salmón ignoraban su procedencia andaluza o sevillana. Ha sido ahora, tras la crujía de final de año, cuando todos hablan del “empresario sevillano”. Pasó lo mismo con Ruiz Mateos quien, tras aquel 23-F de formas malayas, acabó convertido en el “famoso empresario jerezano”.

Cuentan las crónicas que ha sido Ud victima de una conspiración auspiciada por viejos compañeros de viaje como Domingo Diaz de Mera, empresario castellano manchego, de la cuerda de Pepe Bono y del PSOE, que amplia sus tentáculos de poder empresarial ( también mediático) en Andalucía Occidental desde Huelva. No me lo acabo de creer en un Diaz de Mera con fama de hábil y prudente, entre otras razones porque Ud ha confirmado ya que su caída tiene mucho de paralelismo con aquel Mario Conde que dio el pelotazo con Juan Abelló tras la venta de Antibióticos copando Banesto. Hasta en el día de la caída del imperio, el 28 de diciembre, coincide su trayectoria y perfil con el de Conde. Dos intrusos, dos osados que querían abrirse camino entre los grandes, dos aventureros vistos por quienes llevan en su genética el haber sido ricos y poderosos de toda la vida. He ahí su pecado. Las prisas, la osadía y, sobre todo, no haber apostado por echar raíces sólidas, económicamente solventes con la tierra (y las cajas) que le aupó al estrellato del mundo mundial de las finanzas.

Tras su caída en Bolsa el día de los Inocentes, (también el día de los Santos Intrusos), ha sucedido algo sobre lo que quiero que reflexione en estas horas amargas donde, imagino, analiza los caminos del futuro. ¿Se imagina haber creado riqueza directa, puestos de trabajo en Andalucía, en vez de manejar millones en papel bancario? Desde luego tras comprobar como única respuesta andaluza a su caída, una reunión urgente de las cajas, imagino que más que nada preocupadas por sus riesgos y por el atento ojo del Banco de España, uno llega a la conclusión de que no ha tenido ud gestos de solidaridad porque voló demasiado pronto con el dinero de Andalucía a jugar en el parqué de Madrid. Eso y, si me apura, haber permitido que su imagen y su nombre entrase con mucha facilidad en la nomina sevillana de nuevos ricos.

Seguramente saldrá adelante, es Ud joven e imagino que peleón hasta el final. Pero medite sobre Andalucía, apueste por crear riqueza a pie de obra, crea en sus paisanos y, quizás, le vaya mucho mejor. Ahora, aquí, casi nadie le conoce ¿verdad?.

Mucha salud.

Pepe Fernández.

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