lunes, 25 de junio de 2007

ADELANTO O COINCIDENCIA

Cuentan que, hace unos días, el presidente Chaves mantuvo una informal charla con Elena Víboras, alcaldesa socialista de Alcalá la Real. Le reprochaba Víboras - otra mujer de mayoría absoluta- que no hubiese podido participar el presidente en los actos socialistas de campaña en aquel enclave de Jaén.

-Quedas emplazado para las próximas municipales Manolo, le dijo la alcaldesa, a lo que Chaves respondió:

-En las próximas ya no seré yo el que vaya, será otro. Y sonrió.

“Será otro” suena a que Chaves tiene ya perfilado su calendario personal para permanecer en la política autonómica y, teniendo en cuenta que para dentro de cuatro años estima que será otra la persona que presida la junta, Chaves estudia cómo y cuándo convocara sus últimas elecciones como presidente. Y puede calcularse también que el presidente, si revalida el cargo frente a Javier Arenas, dejará el sillón a su “heredero/a” allá en la primavera de 2010.

En esas anda Manuel Chaves, deshojando la margarita de los encontrados intereses entre el secretario general del PSOE-A y el presidente de la Ejecutiva Federal del PSOE que, visto lo visto, parece que no coinciden plenamente en muchos años. Chaves ha dicho tener encuestas donde los andaluces quieren las elecciones en solitario, para romper con el histórico secuestro del debate electoral andaluz. Ha dicho también que no irán detrás de las generales. Coincidencia, adelanto o las dos cosas a la vez, esa es la cuestión.

Dicen que Chaves quiere esta vez ir en solitario, pero Zapatero necesita del tirón participativo socialista en Andalucía y necesita diluir el debate nacional con el andaluz. Una campaña con presupuestos prorrogados, con Eta en las instituciones, con Navarra en tenguerengue y con un comando en Andalucía, no parecen elementos tranquilizadores para los estrategas socialistas.

MUJERES CON MAYORIA

La llegada de Carmen Peñalver a la alcaldía de Jaén, la primera mujer que lo logra en la historia, supone que son ya tres las mujeres que gobiernan otras tantas capitales andaluzas como son Cádiz con Teofila Martinez, Córdoba con Rosa Aguilar y ahora Jaén. Junto a otras ciudades como Marbella, con Ángeles Muñoz, o Jerez con Pilar Sánchez, se observará un denominado común muy curioso: la mayoría son mujeres que logran revalidar, con mayor o menor fortuna, el cargo de alcaldesas. Será por eso por lo que en estos días de victoria amarga del PP de Sevilla muchos suspiran con añoranza qué hubiese sucedido si Soledad Becerril – o Amalia Gómez- se hubiesen animado. Al margen de las circunstancias políticas en cada una de ellas, lo cierto es que este grupo de mujeres alcaldesas - y algunas más- ofrecen en su conjunto una nueva imagen de la mujer andaluza tan capaz de gestionar como el hombre, a la que por fortuna el electorado no solo no presenta rechazo sino que, elección tras elección, le ratifica o aumenta su apoyo. Desde luego un síntoma esperanzador a favor de la verdadera igualdad en la politica.

ALFREDO, ENTRE EL ADVERSARIO Y EL ENEMIGO

Alfredo S. Monteserín ha enseñado finalmente sus cartas al repartir el poder municipal de Sevilla. Él y Torrijos son los hombres de la situación. Al enemigo ni agua, bueno Emasesa y la Agencia Local de la Energía, asunto este muy importante por las tradicionales calores de la capital en verano. Sánchez se ha atrincherado frente al aparato de su partido. Ya ha aprendido a distinguir entre el enemigo y el adversario.

TORRIJOS Y LA ENCICLICA DE JUAN XXIII

El comunista Antonio R. Torrijos se ha convertido, tras el pacto con Monteseirín, en uno de los hombres con mayor poder e influencia en la ciudad de Sevilla. Se ha quedado con la delegación de Economía y los empresarios de la CES están de uñas. Torrijos, en la intimidad, dice que va a aplicar la filosofía social impulsada por Juan XXIII, recomendando a los empresarios que relean las encíclicas del “Papa bueno”.

COMIENZA EL PARIPÉ DEL CASINO DE SEVILLA.

Ha comenzado el paripé. Cierran formalmente el Casino durante un mes y nueva adjudicación. Pero qué distinto será el escenario de aquella otra de hace nueve años. Esta vez los tiburones del juego saben que la bola se parará en el mismo número donde estaba aunque, ahora, no hagan falta visitas de Judah Binstock a la Junta ni fundar un periódico pro gubernamental. El personal recolocado y sigan haciendo juego señores…

SISMOGRAMAS

Siempre se pensó que nuestro Consejo Audiovisual Andaluz no hacía ruido porque aún seguían instalando los muebles en los despachos. En Cataluña, sin ir más lejos, menuda ha montado desde su creación el CAC en su papel “controlador” de medios. Pero aquí, -¿buena señal?- ni un solo empresario ha levantado la voz contra el CAA, cuya actividad pública se ha centrado en buscar sede y organizar brillantes e interesantes actos entorno al mundo de la comunicación. Sus apariciones públicas no siempre han estado relacionadas con el fomento del buen uso de los medios, sino a cuenta de polémicas cuotas de partido, canonjías políticas o la dependencia funcional de la consejería de Presidencia.

Pero visto el ultimo incidente a cuenta del informe no vinculante - que si llega a serlo - del CAA al tramite de concesión de licencias locales de TDT, parece que algo raro y grave está pasando en el seno de un órgano asesor por cuyas manos pasa delicada y sensible materia, fundamental para el equilibrio del sistema democrático como son los medios audiovisuales y su control.

Una nota de prensa el pasado jueves, escueta, contando la obviedad de que el CAA había hecho un informe desde la legalidad para el concurso de las TDT locales, ponía en alerta de que algo había sucedido para que Manuel Ángel Vázquez Medel hubiese dado esa nota tan obvia. La explicación llegaría media hora después con los consejeros Jose Maria Arenzana, Carlos del Barcos y Carmen Elías, firmantes de una nota más extensa donde convocaban a los medios y anunciaban la entrega en la Junta de su voto particular al informe sacado por los pelos por Vázquez Medel con su voto de calidad.

La imagen que comienza a proyectar el CAA no es la más adecuada y esperada. Parece que por vez primera el problema no radica en los partidos o instituciones, el problema, dicen dentro, radica en las personas y singularmente en la personalidad de quien preside el órgano. Un hombre de brillante trayectoria en la Universidad, pero que no posee la suficiente habilidad política como para presidir este CAA.

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