martes, 30 de enero de 2007

“MUY NUESTRO”

La oposición se desgañitó inútilmente pidiendo estar en el diseño de la campaña institucional del referéndum del 18-F y el gobierno le dijo que nones. Tras la decisión de la Junta Electoral de devolver a los corrales el lema de la campaña diseñada y ganada por Bassat, -“Muy nuestro” - no han faltado voces echándole en cara a la consejera de Gobernación, Evangelina Naranjo, que de haber consensuado como se pidió, quizás no se hubiese llegado a la drástica intervención de los jueces prohibiendo el uso de un lema que, subliminalmente, incita a confundir el mensaje con otras campañas de la Junta. Un nuevo traspié del Estatuto que no se cree que ayude a fomentar la participación el 18-F, la gran preocupación de la Andalucía oficial en estos momentos. Fue el PA, que defiende el “no” al Estatuto, el partido que denunció la campaña ganadora. Por cierto, según fuentes de Gobernación “la mejor con diferencia que la segunda clasificada”. Y es que al parecer, según fuentes conocedoras del proceso de adjudicación, la mayor parte de las agencias concursantes, incumplían en sus mensajes claramente la ley que regula como deben ser las campañas institucionales, bastante neutras a la hora de inclinar el sentido del voto de los electores. Ni siquiera se puede invitar a la participación, el gran drama al que se enfrenta el nuevo Estatuto de Andalucía, nacido con fórceps a raíz de una gran componenda política pactada por Jose Luis Rodríguez Zapatero y el nacionalismo catalán. Todo ello en unos momentos en los que nadie en Andalucía considerara una prioridad urgente la reforma de nuestra Carta autonómica. Según Luis Pizarro, secretario de Organización del PSOE-A, las encuestas sobre participación apuntan a que se iguale la del 28-F de 1980 que rondó el 64%. Muy optimista se ve al número dos del partido socialista.

ESTATUTO IDEOLOGIZADO

La realidad de momento es que el ambiente entre los andaluces en nada se asemeja al que vivimos en aquel invierno del 79-80. El gran éxito de entonces, a pesar de un censo plagado de errores y mil obstáculos desde Madrid, estuvo sustentado en nuestra primera gran batalla política contra aquello que catalanes y vascos llamaban desde hacía tiempo “el centralismo madrileño”. Las torpezas de la UCD y su debilidad como coalición, según me reconocería años después el propio Adolfo Suárez, sirvieron para unir a todos los andaluces frente a Madrid, rompeolas de las reivindicaciones territoriales de la época del café para todos. El escenario del 18-F, sin embargo, no tiene enemigo que sirva para unir voluntades y esperanzas, sencillamente porque estamos ante un Estatuto pactado y negociado desde la dinámica política y con un fuerte contenido ideológico. El centro derecha ha logrado con sus aportaciones reformar un porcentaje muy elevado de los párrafos más “inconstitucionales”, sí, pero no tuvo más remedio que dejar pasar aquellos que cargan de ideología parcelas como la Educación o la Cultura. He ahí el rechazo que dicho texto levanta en sectores eclesiásticos y conservadores, mucho mayor que el que se detecta en la izquierda más extrema, que, no obstante, mira con desconfianza la incorporación del PP al consenso.

Un consenso que más que ayudar a la participación, es probable que aleje a muchos el domingo de Carnaval de las urnas. No hay pasión como la hubo en el ambiente andaluz de hace 27 años.

De momento el presiente Manuel Chaves ha empezado a poner el parche antes de constatar el grano de la abstención el próximo día 18, manifestando que el Estatuto tendrá legitimidad siempre que salga refrendado por la mayoría exigida. Ya no se habla de porcentajes y comparativas con el 28-F, sencillamente porque la meta a lograr parece impensable dada la apatía general que se respira entorno a la consulta popular.

EL NO DEL PA

El PA es el único grupo del arco parlamentario que defenderá el no para el texto sacado a refrendo. Su máximo líder, Julián Álvarez, está convencido de que esa es la única salida que tiene el andalucismo político que representa. Es una apuesta dura, arriesgada, pero en cualquier caso coherente con la historia del andalucismo político y la defensa de determinados principios irrenunciables, máxime cuando con el mismo esfuerzo los ha conseguido el nacionalismo en Cataluña. En el PA están convencidos que esa apuesta será rentable para su opción, aunque desde el bloque favorable al Estatuto se les vaticinen las siete plagas juntas. Ellos han pensando que “peor imposible” y han decidido arriesgar a ver qué pasa.

SISMOGRAMAS

Uno. ¿Qué ayuntamiento, gobernador por un alcalde ex PP, está en el punto de mira estos días de los fiscales anticorrupción? Pista: el apellido del alcalde y el nombre del pueblo empiezan por la misma letra.

Dos. El PSOE-A hará la vista gorda con los tránsfugas, siempre y cuando estén en juego parcelas de poder municipal que puedan afectar al control de las Diputaciones provinciales.

Tres. ¿Qué se oculta detrás del perdón ante notario emitido por el ex alcalde socialista de Estepota Antonio Caba a favor de Miguel Angel Marín, salvándole de una posible condena judicial?

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