lunes, 24 de julio de 2006

DE LO FALSO A LO LEGAL

El presidente contestó incómodo e indignado la primera vez que le preguntaron en Granada por sus hermanos proclamando, de entrada, que lo publicado era “falso”. Siete días después fue más explicito y dijo que “que todo era legal”. Nada nuevo para la opinión pública, ya que de lo publicado no se desprende la comisión de ilegalidad alguna. Tan solo Concha Caballero (IU) apuntó que el director general Chaves González debiera haberse inhibido en las adjudicaciones que afectasen a intereses de su hermano Antonio como asesor de Climo Cubiertas, según la Ley de Incompatibilidades. La primera declaración hay que entenderla desde el hervor de la propia sangre, la segunda desde la responsabilidad política. Se comprende su indignación. Era la primera vez que se veía salpicado directamente por la palabra corrupción en lo más cercano, su entorno familiar. Tenía su mérito Manuel Chaves, que después de tantos años de ministro primero y presidente después, una familia de nueve hermanos, no le hubiese dado motivos de escándalo. A Alfonso Guerra, también hermano numeroso, le salieron en la prensa tres de ellos en 1990. Aquella circunstancia, el llamado Caso Guerra, fue utilizada internamente por Felipe González para deshacerse de un incómodo número dos, que acabaría dimitiendo en Extremadura el 12 de enero de 1991, un año después de estallar el escándalo de su hermano Juan.

Cuentan en el entorno presidencial que Manuel Chaves lleva solo “regular, tirando a mal” la publicación de las actividades políticas y mercantiles de sus hermanos al amparo de presupuestos públicos que ordena su gobierno, la mayoría administrados por cargos del partido que preside. Es cierto que han habido varios ayuntamientos del PP que han contratado con Climo Cubiertas, pero los ediles contratantes han dicho a la dirección del partido estos días que si querían piscina para su pueblo “había que tragar por Climo Cubiertas para obtener subvenciones de la Junta o de la diputación de turno”.

UN PER GLAMUROSO

Un vistazo a lo publicado hasta ahora y otro vistazo más detenido a los datos públicos contenidos en los correspondientes registros mercantiles, a los que se accede a través de Internet, en efecto, no ofrecen a priori la comisión de ilegalidad alguna. En eso acierta el presidente de la Junta. Pero esa no es la clave política del asunto estrella del próximo curso. El escándalo político, (ético y estético), puede ir más allá de la presencia o vinculación de familiares del presidente relacionados con el reparto de fondos públicos. Lo tremendo será dibujar con trazos finos, con nombres y apellidos, una discreta y poderosa red clientelar del poder en Andalucía. Comprobar fehacientemente la cara de un nuevo y glamouroso PER, del que esta vez no se benefician jornaleros de la Andalucía profunda. El cruce de información registral desde seis bases de datos distintas, indica que no ha quedado sector económico libre a la hora de apadrinar aventuras empresariales financiadas con dinero público o con el de las dóciles cajas de ahorro.

Será la moraleja más importante, políticamente hablando, del llamado Caso Chaves. Una madeja donde están neoempresarios, aventureros, ex sindicalistas, testaferros, respetados apellidos de la burguesía andaluza, hijos, primos o hermanos de cargos relevantes, artistas, modelos, ex políticos, agentes dobles, deportistas, profesionales muy diversos y algún que otro estratega de la patronal. Pero el denominador común es que, todos, son muy amigos del poder y les va de perlas según el Registro Mercantil y el Boja.

COINCIDENCIAS MALAYAS

A finales de marzo estalló la operación Malaya con los primeros encarcelamientos de Roca, Yague, G. Marcos y otros. En esas horas el Congreso votaba por poco más de la mitad de sus miembros el Estatut. La alarma social por lo descubierto en Marbella, que oportunamente enseñaron al mundo las cámaras de Interior, pusieron bastante sordina al agrio debate político territorial. La segunda fase, con la detención de Ávila Rojas, Sandokán, Tomas Olivo …etc, se produjo horas antes de otro importante acontecimiento político: el anuncio del inicio de diálogo con ETA por parte de Rodriguez Zapatero. Y el cierre de la segunda fase, con la detención del novio de Isabel Pantoja, y el dueño de Aifos, (amigo de Julio Iglesias), llega en pleno escándalo político del denominado Caso Chaves. El consumo televisivo que han tenido los programas especiales dedicados a Marbella, hablan por si mismos del interés masivo de la audiencia por este asunto cuyos puntos álgidos, que casualidad, vienen coincidiendo con asuntos de gran trascendencia política.

SISMOGRAMAS

Uno. Rumor marbellí: “Carlos Fernández no se ha ido. Está oculto cerca, es un testigo a proteger. ¿La orden de busca y captura? puro formulismo para su protección y seguridad.”

Dos. Curiosidad mediática: ¿Qué publicarán los medios que hoy callan cuando se debata el Caso Chaves en el Parlamento a preguntas del PP?

Tres. Preocupación en Zaragoza tras la implicación de Aifos. La Caja Inmaculada es socia de la inmobiliaria malagueña y al parecer le tiene concedido un préstamo de 3,3 millones sin garantías hipotecarias.

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