lunes, 10 de abril de 2006

ISABEL, SE PASA AL LADO OSCURO


Mucho se está teorizando para ubicar en el tiempo la tremenda transformación de Isabel García Marcos. En qué instante político, se pregunta la gente, dejó de ser azote de corruptos para convertirse en una corrupta más. La frase de Mariano Rajoy recordándole al PSOE que su última candidata en Marbella “está en la cárcel”, ha sido la más dura que se ha oído en el debate político tras la operación Malaya. Y es que muchos recuerdan, ahora, como tuvo que fajarse Gaspar Zarrias y Salvador Pendón, en nombre de Manuel Chaves y del PSOE-A, para que Isabel volviese a ser candidata en Marbella, frente a la oposición de la agrupación de San Pedro que, disciplinadamente, tuvo que acatar las órdenes de Málaga, Sevilla y Madrid. Lo que si puede determinarse con exactitud es el momento del punto y final, no escenificado, entre el PSOE y García Marcos. Fue la misma noche electoral del 25-M de 2003 en la que, nuevamente, perdió las elecciones el PSOE en Marbella. Nadie la llamó esa noche, ni nunca más. Ni desde Sevilla, ni desde Málaga, ni desde Madrid. Ni siquiera su amigo Álvaro Cuesta desde Ferraz. Nadie contestó a sus llamadas durante un mes largo. Ningún alto cargo socialista quiso saber nada de ella. De pronto se sintió tremendamente sola y abandonada a su suerte. Sin poder volver al SAS por estar en vigor su expulsión, sin cargo en la Diputación como antes, enfrentada a Marisa Bustinduy, y con 150.000 ptas para vivir y pagarle una carrera a su hija en Londres. Fue a finales de junio de 2003 cuando Isabel se lo pensó a fondo y decidió dar el salto al lado oscuro, convencida de que con su pedigrí anti corrupción nadie sospecharía nunca de ella. No en vano Isabel García Marcos se consideraba mucho más honesta que Julián Muñoz y Carlos Fernández juntos. Más lista que Marisol Yague y con un estómago enorme como para entenderse con “El Piedras”. Ella creía que Juan Antonio Roca estaba en franca retirada y que en cuanto arreglase algunos asuntos pendientes, por los que ya habría cobrado de sus “peligrosos clientes”, se retiraría a disfrutar y gestionar su inmensa fortuna. En el fondo, si no hubiese estallado la operación Malaya, García Marcos podría haberse convertido en la perfecta candidata de la opción electoral de Juan Antonio Roca para el 2007. Recuérdese que el juez Torres ha apuntado crípticamente en su auto de prisión que García Marcos “ tenía previsto constituir un nuevo instrumento político” y también la nombra “heredera política” de Juan Antonio Roca.

JUAREZ: “EN JIMENA LO SABIAN”

Dicen que quien da primero da dos veces. El alcalde de La Línea, Juan Carlos Juárez, ex GIL y hoy en la dirección del PP de Cádiz, ha señalado a su vecino, el alcalde socialista de Jimena de la Frontera, como unos de los ediles que ha protegido los intereses del jefe del clan marbellí de corrupción Juan Antonio Roca. Y también le ha acusado de poseer información privilegiada respecto de las consecuencias de la Operación Malaya. Sustenta Juárez esta acusación en el hecho de que las obras realizadas por Roca hace tiempo en una lujosa finca que posee en Jimena, merecieron la sanción municipal solo tres días antes de su detención. Y otro dato: la denuncia unilateral en esos días previos de un convenio urbanístico que mantenía el ayuntamiento de Jimena con Roca, según el cual en la finca en cuestión se iban a desarrollar numerosos campos de golf con sus correspondientes promociones inmobiliarias.

El alcalde de Jimena no será el primero ni el último cargo público que aparezca salpicado o atrapado en la telaraña mafiosa fabricada por Roca desde Marbella, una trama que alcanza a gran parte de la geografía andaluza y a casi todo el arco parlamentario.

GIL, EL RESUCITADO

Entre los muchos mensajes que los espectadores de Canal Sur TV enviaron el pasado jueves al debate de Mariló Montero (solvente en su difícil papel de moderadora), dedicado a la operación Malaya, hubo uno que llamo la atención: “Jesús Gil está vivo en México”. Desde luego escuchando el contenido del programa estaba claro, el gilismo gozaba de buena salud hasta hace tan solo unos días. Pero lo de Jesús Gil vivito y coleando, al otro lado del charco, es un cuento que determinados círculos marbellíes se han encargado de propagar hace tiempo. Argumenta la leyenda que nadie ha visto nunca el cadáver de Jesús Gil. Que falleció en una clínica de su propiedad. Preguntan también por “Imperioso”, de cuya cuadra de destino nadie ha sabido, salvo que embarcó para América. En fin, circunstancias que alimentan un rumor, cuya moraleja final solo interesa a unos pocos, esos que a día de hoy mantienen que si Gil regresara, volvería a ganar las elecciones en Marbella.

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