lunes, 13 de marzo de 2006

CINCO DIRECTORES DE COMUNICACIÓN EN MÁLAGA: EL CARRUSEL DE LA DESCONFIANZA

El alcalde de Málaga acaba de cambiar a su cuarto responsable de Comunicación en la persona de Juan Carlos Jiménez Laz. Tanto cambio invita a Teodoro León Gros a reflexionar hoy en el Diario Sur.

"EL alcalde acaba de nombrar un nuevo director de Comunicación. Por supuesto, esto no tendría ninguna relevancia de no ser porque éste es ya su quinto director de Comunicación en poco más de cinco años. Evidentemente ahí falla algo.

Cuando se prescinde de un director de Comunicación, parece lógico pensar que éste había fallado; cuando se prescinde de cuatro directores de Comunicación, uno cada año y medio, parece lógico pensar que quien les nombró es el que ha fallado.

El caso es que al alcalde le pasa con los directores de Comunicación como a Enrique VIII con sus mujeres: le cuesta poco desencantarse. (Por cierto, Enrique VIII se casó seis veces, un dato que quizá le interese al quinto director de Comunicación del alcalde, antes de llenar los cajones y los armarios con sus cosas).

Y hay algo particularmente significativo: los perfiles sucesivos de los directores de Comunicación revelan indecisiones y bandazos. Una mujer de trinchera para el fuego estratégico, un chico amable para humanizar el cargo, un veterano universitario con depurada retórica de la escuela latinoamericana, otro estratega y de alta escuela pero esta vez a la norteamericana... no hay un criterio. Parece evidente que se busca sin saber lo que se busca. Eso supone, al cabo, encontrar lo que no se esperaba encontrar.

La centralidad de la Comunicación en la política contemporánea ha terminado por provocar una patología: todo político en dificultades atribuye esas dificultades a la incapacidad para transmitir su buena gestión. La coartada de la Comunicación se usa en la Moncloa, en las comunidades y en las alcaldías. Nadie acepta estar haciendo una mala gestión; sólo aceptan que se les está entendiendo mal su gestión. Y lo mismo hasta lo creen de verdad.

Al final este carrusel no es más que un síntoma de la situación del alcalde, obligado a desconfiar de todo y de todos al verse casi solo desde el primer día de su mandato por la 'traición' de los suyos. La desconfianza circula por los pasillos de la alcaldía como un Alien, invisible pero voraz. Muchas cosas van mal, como consecuencia de todo eso, en el Ayuntamiento. Como no se acepta que las cosas vayan mal, defenestran a los directores de Comunicación".

Foto: Paco Sánchez

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