jueves, 22 de octubre de 2015

AMANECE, QUE NO ES POCO Málaga/Sevilla: Regreso al futuro

Ni siquiera el director de cine Robert Zemeckis, responsable de la futurista película de la que tanto se ha hablado estos días -´Regreso al futuro´- podría haber previsto hace treinta años la escena que ayer - coincidiendo con la mítica fecha del 21/10/2015- se vivió en la vieja Fábrica de Tabacos de la capital política de Andalucía, sede de la Universidad Hispalense.
Ver en una misma mesa a dos alcaldes, uno del PP y otro del PSOE, respaldados por representantes de la sociedad civil de sus respectivas ciudades, procediendo a la firma de una especie de armisticio político entre Málaga y Sevilla ha sido, sin duda, una de esas imágenes que pasarán a la moderna historia de Andalucía por su simbolismo y carga de futuro. Pero sobre todo por la superación de antiguas rencillas alimentadas desde la peor de las políticas.
Foto: Europa Press
La firma de un protocolo de actuación futura entre el popular Paco de la Torre y el socialista Juan Espadas para convertirse ambas capitales en “territorios de éxito y de futuro” puede significar el definitivo hermanamiento de las dos ciudades andaluzas más importantes y, de paso, orillar definitivamente la eterna rivalidad que a lo largo de tres décadas largas se ha cultivado en uno y otro lugar. Una rivalidad y confrontación, convendrá recordarlo, en la que han tenido especial protagonismo los líderes municipales que una y otra ciudad han tenido, ya sean del PP, del PSOE o del PA.
La sociedad civil, especialmente los agentes económicos, han sido capaces en estos últimos meses de fraguar una alianza, una unión de esfuerzos, que necesariamente conducirá a la obtención de importantes beneficios económicos para dos enclaves motores del crecimiento de nuestra comunidad.
Con la firma de este protocolo quedan atrás teóricamente los agravios, las envidias localistas y provincianas, que a lo largo de los años han alejado a los sevillanos de los malagueños y viceversa. También, y esto es importante, se carga de un plumazo las tentaciones de ciertos políticos- especialmente malagueños- que de forma sistemática han usado el permanente agravio contra Sevilla como arma electoral ante sus paisanos, a veces hasta con razones de peso.
La figura política de los dos ediles que ayer protagonizaron esa firma “histórica” ha crecido a la vista de de todos. Juan Espadas, cuyos primeros pasos como alcalde de Sevilla están siendo prudentes y muy medidos desde el pragmatismo, aportará sin duda su gran influencia en la administración autonómica para la consecución de los objetivos planteados en esta especie de lobby malagueño y sevillano que se acaba de inaugurar. Paco de la Torre, decano de la política andaluza, no se ha dejado influir por los cánticos de guerra permanente que su partido, el PP, mantiene contra el que llaman “régimen” socialista de Andalucía. De la Torre ha demostrado a lo largo de los últimos años que tiene personalidad y criterio propio, que sabe ejercer sus responsabilidades delegadas por los votos de los malagueños y que no ha dudado nunca a la hora de enfrentarse o discrepar de sus propios compañeros de partido. Quizás esa sea una de las claves de sus reiterados éxitos electorales en la capital de la Costa del Sol.
No obstante el carácter histórico que tiene esta nueva alianza territorial corre sus riesgos si unos y otros no despliegan la suficiente sensibilidad para con el resto de capitales andaluzas, especialmente la administración autonómica presidida por Susana Díaz como árbitro en la distribución de la riqueza. A nadie se le escapa que esta operación - cultural y sobre todo económica- ha levantado ya ciertas suspicacias en otras ciudades andaluzas que, con toda lógica, empiezan a creer que este nuevo lobby o grupo de presión del eje politico y económico Málaga/Sevilla, va a llevarse más de lo que en justicia distributiva le correspondería en el reparto de los escasos recursos inversores disponibles.

La nueva alianza territorial de las dos capitales más pobladas y dotadas de Andalucía, deberá cuidar y mucho que la balanza del desequilibrio no levante de manos al resto de andaluces. Si finalmente la imagen que se proyecte confirmase la ampliación de los desequilibrios territoriales, la histórica firma de ayer en Sevilla quedará en agua de borrajas. De momento, y en la confianza de que eso no suceda, demos la bienvenida al regreso al futuro del eje Málaga y Sevilla. Por el bien de ambas metrópolis y de Andalucía, esperemos.

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