lunes, 19 de octubre de 2015

AMANECE, QUE NO ES POCO: El espejo de Irene



A Susana Díaz no le ha gustado el fichaje estrella de Irene Lozano por parte de Pedro Sánchez. El motivo oficial argumentado por la poderosa agrupación andaluza del PSOE ha sido que la brillante diputada, cuando militaba en UPyD, fue tremendamente dura y contundente al denunciar la corrupción que se iba descubriendo en el caso EREs en el cortijo socialista del Sur.
Una excusa, desde luego, cogida con pinzas por el ´susanismo´ porque si Lozano fue, en los momentos álgidos del escándalo, un destacado látigo contra el PSOE-A, no menos duros fueron los dirigentes de Ciudadanos con los que, ahora, la Sra Presidenta de la Junta mantiene una relación extra matrimonial más que evidente aunque intente disimularlo.
Como la memoria en política es frágil sólo cabe recordar que fue Albert Rivera el que puso precio de condena política ( y de la otra) a los expresidentes de la Junta de Andalucía. Y recuérdese que fue la propia Susana Díaz la que, en la larga travesía de su investidura, ofreció cual cabezas del Bautista a Chaves y Griñán a los leones del circo.
Estamos pues ante la típica pose, de cara a la galería, que la dirigente andaluza del PSOE usa con más o menos éxito desde que asumió el poder. Y en este caso, aquel espejo que enarboló en el Congreso Irene Lozano enfocado a Andalucía, ha sido el pretexto para dejar en evidencia, una vez más, al Secretario General del PSOE y, ojo, candidato a la Presidencia del Gobierno. Hace unos días, por cierto, la propia Susana Díaz confesaba en privado a un par de periodistas más o menos esto: ´ahora Pedro es el que tiene que creerse que puede ser presidente del Gobierno´.
Desgastar o debilitar como ha hecho el PSOE-A a Pedro Sánchez tras fichar a Lozano no ha sido otra cosa que poner sobre la mesa un argumento más - populismo ante las desconcertadas bases socialista- por lo que pueda suceder el 20 de diciembre. Todo ello en la muy medida estrategia de la Secretaria General del PSOE-A de hacerse con las riendas del partido si Sánchez queda en diciembre como el torero Cagancho en Almagro.

Pero en el fondo, no nos llevemos a engaño, detrás de la llamativa oposición andaluza al fichaje de Irene Lozano, también se oculta una reacción genética de la presidenta contra quienes denuncian los lodos de su finca. Está por ver que Susana Díaz pueda presentar un gesto, una iniciativa propia, una medida concreta contra alguien de su administración o partido que pueda ser interpretada como beligerante contra la corrupción. Quitando la sentencia impuesta a Chaves y Griñán, antes incluso de que la Justicia dictamine su culpabilidad (o no) por imposición de Ciudadanos y porque le cuadraba en su estrategia personal fuera de Andalucía, lo poco que ha hecho Susana Díaz contra la corrupción lo está haciendo a contrapelo y a la fuerza. Es más, cuando ha tenido oportunidad lo que ha hecho ha sido promocionar al más alto nivel en el partido a un tipo investigado por orden de un juez, en capilla judicial, para el que la Policía Judicial pide la imputación de seis graves delitos en una trama de corrupción de 40 millones en los fondos europeos usados en las Marismas del Guadalquivir. Claro, todo sea por mantener la paz en las agrupaciones andaluzas del partido, cuestión clave para sus propósitos no confesados pero que todos adivinan. ¿Lo del espejo de Irene?, un pretexto más de doña Susana. O como la ex dirigente de UPyD ha confesado: ´una patada a Pedro Sánchez en mi propio trasero´.

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