domingo, 25 de enero de 2015

ANDALUCÍA: 23 DE MARZO, POR LA MAÑANA

Se confirma el adelanto electoral en Andalucía para el domingo 22 de marzo. Faltan pues dos meses escasos para que los andaluces seamos los primeros españoles en estrenar urnas en la España electoral del año 2015. Se cumplen pues los pronósticos que vaticiné en mi última crónica en Publicoscopia el pasado 15 de enero.
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, según todas las previsiones, firmará este lunes 26 de enero el decreto de disolución del Parlamento de Andalucía. Y lo hace, según sus propias palabras, por inestabilidad en su gobierno de coalición con IU. También por falta de confianza en sus compañeros de viaje. La primera razón, la ausencia de estabilidad, no es del todo cierta. El actual gobierno andaluz, con tres consejeros comunistas, es una balsa de aceite, con los presupuestos de 2015 aprobados y una hoja de ruta - leyes pactadas- que ninguno de los socios ha denunciado unilateralmente. El segundo argumento, la desconfianza, es la única verdad que subyace en este adelanto, aunque no la única. El liderazgo de Alberto Garzón, dirigente muy en linea con el actual coordinador general de IU en Andalucia, Antonio Maíllo, sus declaraciones y sus carantoñas a Podemos, han sido la espoleta final para que Díaz opte por disolver la cámara autonómica.
Además, se sabía que la coalición de izquierdas tenía planificada su ruptura estratégica con el PSOE para el mes de junio; todo ello en el contexto de un referéndum interno cuyo resultado era más que previsible para una militancia de base que no ha acabado de entender el papel de comparsa de IU y, lo que es peor, temiendo el efecto electoral del abrazo del oso, posiblemente con los mismos efectos negativos que obtuvo el andalucismo de Rojas Marcos tras dos legislaturas de muleta de Manuel Chaves. Hoy el Partido Andalucista es una fuerza residual y fuera del arco parlamentario. El calendario electoral en el Estado, la irrupción demoscópica de Podemos, la fragilidad del PP andaluz de la mano de un líder no consolidado y la debilidad interna federal del propio PSOE, han sido los otros argumentos clave que , sin duda, han pesado para que Susana Díaz haya optado por una arriesgada operación personal de adelanto.
El cansino argumento de la clac socialista de que Susana toma la decisión que mejor conviene a los intereses de los andaluces, a la vista de todo esto, se convierte en una afirmación de manual y, desde luego, nada creíble. Entre otras razones porque aquí parece que nadie ha pensado en el 23 de marzo.
PP y Podemos, los más perjudicados.
Pero vayamos por partes. Adelantar la apertura de urnas andaluzas por delante de las municipales y autonómicas del 143 en el resto del Estado, obedece a dos razones fundamentales. La primera no permitir que las “raíces vigorosas” del PP, se transformen en Andalucia en la gran baza electoral de la derecha. Todo ello con un PP andaluz descabezado y sin liderazgo. Juanma Moreno Bonilla no se ha consolidado como tal tras un año en el cargo, impuesto por Mariano Rajoy como presidente del partido. Las estimaciones más optimistas apuntan a que los populares podrían obtener no más allá de los 37 escaños en estos momentos en Andalucía, tras haber ganado (sin mayoría) las elecciones en 2012 con Javier Arenas al frente.
El fenómeno Podemos también ha pesado en la decisión. Susana Díaz, sabedora de que el partido de Pablo Iglesias no tiene infraestructura aún en la región y que el sector troskista aparezca como la cara visible del movimiento, ha creído posible pinchar el globo de Podemos en el sur, demostrar que es un bluf y, de alguna manera, aguarle la fiesta estatal a Iglesias y sus correligionarios desde Andalucía. No obstante, dadas las expectativas creadas por Podemos, es casi segura la entrada de esta formación en el Parlamento andaluz, aunque no se sabe con cuantos escaños. En todo caso todos dan por segura la consecución de grupo parlamentario, fundamentalmente a costa de IU, a la que evidentemente también beneficia celebrar elecciones cuanto antes, por mucho que cultive el victimismo de la deslealtad política.
Y finalmente la situación interna federal del propio PSOE de Pedro Sánchez. Se sabe, por activa y por pasiva, que Diaz no respalda ya a quien aupó en las primarias a la Secretaría General del partido. También que los barones históricos han seguido, bajo encinas extremeñas, con sus cantos de sirena jaleando a la lideresa andaluza para que de el salto a Madrid y se imponga. Convocar elecciones el 22 de marzo, además, supondrá la obtención de un pasaporte que hoy no tiene Diaz para hacerse, llegado el momento, con las riendas del partido.
La noticia de su embarazo, tras un tratamiento de fecundación in vitro que parece que podría acarrear la gestación de mellizos, aleja la tesis que muchos mantienen sobre un asalto inminente de Diaz a Ferraz. Ni siquiera hay quien la ve optando a primarias frente a Sanchez. Algunas fuentes socialistas cercanas a la presidenta dejan entrever, especulan mejor, con la posibilidad de que Susana apoye para ese papel a otra candidata, Carme Chacón, a la que ya respaldó junto a Griñán cuando la frustrada renovación contra Rubalcaba y que perdió por escasos votos. Siempre según esta hipótesis, Susana Díaz, con cuarenta años, sabría esperar acontecimientos y, de paso, cumplir con su compromiso con el electorado andaluz que la vote en marzo y permanecer en Andalucía, aunque no le otorguen las encuestas mayoría absoluta.
Pero el gran problema, la verdadera inestabilidad política del gobierno de Andalucía, aparecerá sin duda el lunes 23 de marzo. Si hacemos caso a las previsiones que arrojan los sondeos, ni el PSOE obtendrá mayoría absoluta y, lo que es peor para ellos, ni siquiera parece que pueda reeditarse la coalición con IU. Ojo, no porque la coalición esté hoy dolida por la ruptura unilateral de Susana Diaz, sino porque sumando los escaños resultantes es muy posible que ambas formaciones no tengan la mayoría para formar gobierno estable. De tal forma que, para que la izquierda siguiese gobernando en Andalucía, harían falta los votos de Podemos, algo que, a día de hoy, aparece como una hipótesis bastante imposible o inviable. Y un pacto PSOE-PP, tal y como en estos días ha pedido sin éxito para evitar el adelanto el líder Bonilla, se hace impensable, sobre todo porque esa posible alianza tendría consecuencias letales para el PSOE en las municipales, autonómicas e incluso en las generales. Que, por cierto, muchos temen que Rajoy pague al PSOE con la misma moneda andaluza y proceda también al adelanto de las mismas.
Por tanto, a la vista del panorama, puede concluirse que el adelanto electoral andaluz, motivado oficialmente por una presunta inestabilidad en el gobierno de la Junta, lo que traerá con toda seguridad es una incertidumbre política de primer orden en Andalucía el 23 de marzo, por la mañana.

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