lunes, 3 de junio de 2013

LOS NOMBRES DEL ´CAMBIO DEL RECAMBIO´ EN EL PP-A


María Dolores Cospedal ha bajado el fin de semana a Sevilla con dos objetivos. Por un lado dar su respaldo orgánico a Juan Ignacio Zoido y por otro a marcar el territorio andaluz como suyo, frente a un Javier Arenas que se va, pero se queda y que por ahí anda.
Todo ello sucede en un contexto político bastante tensionado a consecuencia de los sondeos conocidos últimamente, más o menos cocinados, que machaconamente apuntan una tendencia a la baja de los populares y, lo mollar en este escenario, Zoido no tiene ni quiere tener madera de líder regional. Solo alcalde.
Quien diga que en el seno del PP andaluz no se vive desde hace semanas en un ambiente de primarias, es que no sigue los medios de comunicación y lee entre líneas lo que dicen o no dicen los lideres más notables del PP-A, Zoido sobre todo. Claro que ese debate no está reglado y transcurre tras las peligrosas bambalinas de la conspiración entre clanes, familias e intereses de lo más diverso. Ahora, por cierto, todo algo más complicado por la ocurrencia del juez Ruz de pedir los papeles de la caja de la gerencia andaluza del PP. Sobre todo tras la aparición de la empresa familiar del ex Gerente en los papeles del ex tesorero del PP Luis Bárcenas.
Por si había alguna duda Cospedal ha querido recordar que Zoido es un ganador de elecciones. “Sí,  sobre todo en Sevilla”, susurraron algunos con doble intención. Que tiene todo su apoyo desde la Secretaría General, puesto número dos en el puente de mando del PP tras Mariano Rajoy con el que Zoido dice que habla “habitualmente”, cada vez que lo necesita.
Con este mensaje de apoyo al alcalde de Sevilla, en su calidad de presidente del PP andaluz,  Zoido tiene definitivamente las manos libres y  sale muy reforzado para tutelar la operación cambio del recambio. Esto es proponer al partido, de acuerdo con Cospedal, claro, a la persona que lidere el PP y que encabece el cartel electoral de las próximas autonómicas.
El delfinario popular se ha ido ampliando conforme pasaban los meses del primer año tras la amarga victoria del 25M. Pero sobre todo tras asegurar Zoido, por activa y por pasiva, que solo quería seguir siendo alcalde de Sevilla. Palabras y comportamientos que le han colocado frente a intereses concretos de los suyos en otras provincias. Lo del dragado del Guadalquivir frente a lo que defienden desde el PP de Cádiz, es solo la última guinda a un rosario de tensos desencuentros políticos y geográficos internos. Especialmente con la organización malagueña, que no parece dispuesta a permitir que, una vez más, se les escape la oportunidad de colocar a un malagueño en los carteles del PP a la Junta. O lo que es lo mismo, a dirigir los destinos del partido en los próximos cuatro años, con todo el poder que administra en Diputaciones y ayuntamientos en toda la comunidad. Entre otras cosas porque el PP de Málaga es la organización que porcentualmente ha obtenido los mejores resultados electorales en el conjunto andaluz.
Sin forzar mucho la memoria en la historia política andaluza, solo sobresale en el recuerdo el abogado de UCD, Luis Merino Bayona, como el nombre de un malagueño como cartel en unas autonómicas, las de 1982 frente a Rafael Escuredo.

-El delfinario anda revuelto.

El recambio del cambio en el PP andaluz está en marcha y en las aguas del delfinario, para la opinión publicada y pública, han quedado chapoteando destacados sobre los demás dos delfines y una delfina. Pero no son estos los únicos que tiene el PP-A para afrontar un reto que, a priori, no huele a victoria ni a un deseo de cambio de los andaluces, al menos a día de hoy.
Claro que todo depende del método a emplear para la nominación del nuevo líder de la derecha andaluza. Si dedazo y congreso a la búlgara o un proceso de consulta interno para poner un nombre de amplio consenso de las bases y cuadros andaluces del PP, democracia interna, que se llama. Elección que, sin duda, supondría un test de apoyo para conocer de antemano la aceptación del candidato o candidata entre los votantes e indecisos.
Confesando de antemano la subjetividad que puede llevar consigo la opinión, permítanme un repaso a una serie de nombres que, a mi juicio, reúnen condiciones para figurar en una terna de posibles candidatos del PP a presidir hipotéticamente el gobierno regional.
Para arrancar, vayan los tres nombres que se están barajando como finalistas del casting para este reality político de la derecha andaluza.

-José Antonio Nieto. Alcalde de Córdoba, diputado en el Parlamento andaluz. Parece que bastante apoyado por Cospedal y ahora por Zoido, es a día de hoy el candidato con mayores posibilidades de alzarse con la nominación.
Le avalan sus resultados en Córdoba y su gestión, sin grandes convulsiones, como alcalde de la ciudad que en épocas pasadas fue de un califa y una rosa. Y que tenga voz en el Parlamento de Andalucía, que la tiene.
El lejano rumor de que Nieto se habría acercado excesivamente a Cospedal, provocó en su día que Arenas precipitase su sucesión en la persona de Zoido, al que no logró imponerle a Antonio Sanz como secretario general. (Cargo al que Sanz dice que renunció desde el minuto uno).
Nieto, por tanto, es de todos los nombres barajados quien reúne a su favor más circunstancias favorables. Pero aún sigue en la gran pecera de los delfines, junto a los demás.

-José Luis Sanz. Es alcalde de Tomares, pero su acta es de senador del Reino. O sea, nada útil para bregar en Andalucía. Una circunstancia que, llegado el caso, le colocaría como a Javier Arenas en el tiempo que, sin ser diputado andaluz, tuvo que hacerle la oposición a Manolo Chaves desde la fría calle. Sería el candidato ideal para Zoido, pero su falta de imagen, su reconocida timidez, pero sobre todo el “ser de Sevilla”, son circunstancias que jugarán en su contra. A su favor su seriedad en el ejercicio de la política y su capacidad de gestión, aunque la oposición le haya echado en cara una lubina de 40 pavos. Sea cual sea el resultado final Sanz ejercerá un papel importante, clave, en la nueva dirección que salga de este proceso, desde luego siempre a la sombra de JIZ , seguramente en la secretaría general como ahora.

-Mª Carmen Crespo. Es la delegada del gobierno, fue alcaldesa de Adra y parlamentaria andaluza. Ni en una ni en otra tarea alcanzó especial proyección su gestión, algo que sí está adquiriendo como jefa de los subdelegados, en tanto que Delegada del Gobierno en Andalucía. En la cuota territorial, Crespo representa a otra provincia donde el PP es electoralmente fuerte y hegemónico, liderado de forma exitosa por Gabriel Amat y ayudado por el propio Arenas, diputado por aquella circunscripción. Crespo estaría bien vista por el “arenismo”, pero en el tablero real de operaciones no parece que su falta de experiencia y recorrido en la política regional, sea algo que juegue a su favor.

-Juan Manuel Moreno Bonilla. Es un malagueño nacido en Barcelona que actualmente ocupa el puesto de Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, como número dos de la ministra Ana Mato. De hecho, aseguran, de un tiempo a esta parte es Juanma quién lleva el peso de grandes áreas del ministerio. La ministra, lógicamente, flaquea con la que le está cayendo. Moreno Bonilla está considerado, por tanto, cuota en el gobierno de Javier Arenas, como la propia Ana Mato. El Secretario de Estado tiene un perfil magnífico para ocupar el cartel andaluz del PP. Currículo político notable, militando desde abajo en las NNGG, con amplia experiencia y formación. Además es malagueño. En su contra la complicada situación de la ministra a cuenta del caso Gürtel, algo que concluirá más tarde que temprano con su cese o dimisión. Momento en el que Juanma Moreno podría, perfectamente, acceder al despacho de ministro de Sanidad, garantizando la continuidad de la gestión en marcha. De ser el elegido aparecía en el ruedo andaluz con el hierro de Javier Arenas, algo que no parece que coincida con la línea iniciada por Cospedal. No obstante no es un nombre que convenga descartar definitivamente de la carrera. En política un año es una eternidad.


-Carlos Rojas. Es actualmente el portavoz del Grupo Parlamentario del PP. Con experiencia municipalista como alcalde de Motril, Rojas es un demócrata convencido y practicante que sabe aplicar las formas con corrección sin perder un ápice de dureza en su critica al adversario. Presenta una imagen moderada que, desde luego, ha chocado históricamente con el conservadurismo extremo de quienes controlan el PP en Granada, su provincia. Difícil, por tanto, hacer carrera sin una base de apoyo territorial que Rojas no tiene en su circunscripción de origen de la que, no obstante, llegó a ser el cabeza de lista. Carlos Rojas, en caso de ganar el PP, sería mejor presidente del Parlamento que de la Junta. Y cabe dudar de que llegase a ser el presidente que el PP necesita en esta compleja travesía hasta 2016.

-Esperanza Oña Sevilla. Es alcaldesa de amplias mayorías absolutas en Fuengirola desde hace años. A los del PSOE le ha condenado a reunirse prácticamente en un taxi. También es parlamentaria desde hace varias legislaturas. Llegó a ser portavoz y su paso por la tribuna del Parlamento se hizo notar. Especialmente activa en la estrategia electoral en la provincia cuando las municipales últimas, donde ampliaron concejales. Mujer sin complejos, de derechas y pragmática. Una especie de Esperanza Aguirre andaluza, sin titulo nobiliario, pero con carácter, que dice lo que piensa sin temor a lo que digan los mandarines de turno entorno a la mesa camilla del partido. Un verso suelto en el PP andaluz arrojado del Olimpo arenista por pensar y opinar en libertad. Ahora ha vuelto a retomar la línea caliente con la dirección regional a través de Juan Ignacio Zoido del que presume de ser amiga personal.

--Alicia Martínez Martin.  Es diputada por Sevilla y arquitecta de profesión. Una mujer muy cercana a Zoido que está siendo una de esas pocas revelaciones de la legislatura que van creciendo conforme pasan los días, las semanas y sus comparecencias públicas. Las apariciones en rueda de prensa de la Sra. Martínez, destacan por su elegancia y su claridad a la hora de transmitir los mensajes, huyendo de la frivolidad, la marrullería o la media verdad como argumento central de su intervención, con una contundencia excepcional en sus exposiciones, intelectualmente decentes y rigurosas. Todo ello están convirtiendo a Alicia Martínez en un mirlo blanco al que conviene seguir, observar y cuidar como especie a proteger entre nuestra fauna política.

-El poder es lo que cuenta.

La lista podría ser más larga, señal de que hay cantera en el PP andaluz, como también la hay en los otros partidos, aunque siempre acaben mandando los mismos de las, para algunos, décadas prodigiosas. Quizás olvidan que, hoy en día, los ciudadanos escrutan más que nunca a los personajes públicos. La exigencia de transparencia en un clamor callejero. Hasta en la cola del súper he oído hablar de transparencia. No sucede como antes, que tapándole la boca con comida a cuatro medios, ya se tenia todo controlado y secuestrada la información que es de los ciudadanos, no de los periódicos ni de los periodistas. Ahora las redes sociales son potentes corre visillos que destapan todo lo que se quiera ocultar. Afortunadamente ya va resultando muy difícil vender gato por liebre, aunque algunos hacen esfuerzos por seguir intentándolo.
Porque, desgraciadamente, al final todo acaba reducido a eso. A mantener cuotas de poder y privilegios, no importando ni la capacidad, ni la vocación de servicio, ni la calidad de sus cuadros y militantes para aportar soluciones nuevas a la sociedad. Savia fresca. Solo interesa el control del partido, por eso no acabaran eligiendo al mejor, sino a quien garantice el statu quo en este juego de tronos de la política en la que se ha convertido el PP últimamente. Exactamente igual a lo que sucede en el PSOE donde, por cierto, presumo una candidata llamada Susana. Lo digo por si les ayuda en su puzzle pepero.




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