miércoles, 14 de junio de 2006

AQUELLA CAJA, AQUELLOS POLVOS


“Aquellos polvos trajeron estos lodos”. La frase, pronunciada en privado por un alto cargo de la Consejería de Economía hace dos semanas, ilustra bien lo que viene sucediendo en las cajas occidentales andaluzas y particularmente en El Monte de Sevilla y Huelva, cajas muy politizadas, sometidas a un largo proceso de fusión. Recuérdese que el detonante la gran crisis en ambas entidades fue un artículo publicado por los presidentes socialistas Isidoro Beneroso y Juan Manuel López Benjumea en el que le echaban un pulso público al presidente de la Junta Manuel Chaves. (Años después, Beneroso, liderará fugazmente una operación política de Javier Arenas denominada “Andaluces por el cambio”). Aquel virulento episodio, la única vez en la que Chaves pensó seriamente en hacer las maletas si era derrotado, quitó de la carrera al candidato socialista a presidir El Monte, el ex consejero Antonio Pascual Acosta. El PSOE, si quería echar a Beneroso, tenia que “tragar” el nombramiento de Jose Maria Bueno Lidón , tras el veto a Pascual de CCOO, a quién veian más cercano a la CEA de Rafael Álvarez Colunga que al propio PSOE. Chema Bueno era el candidato de IU y, sobre todo, del sindicato de banca de CCOO. Pese a claudicar ante los sindicalistas, el PSOE-A había logrado in extremis lo más importante para ellos en aquellas horas cruciales, escenificar su ritual de poder: “ el compañero que echa un pulso al que manda en el partido, lo pierde fijo”.

AMENAZA DE INTERVENCIÓN

Fue el inicio de una nueva etapa, la de largarse del arriesgado y pringoso mundo del ladrillo, a la sombra del cual y bajo la tutela del defenestrado poderoso sub director general, Alberto Alonso, un puñado de singulares y desconocidos empresarios se han hecho de oro en sólo una década. No ha habido operación económica de calado en los últimos quince años, “tocada” por la política, que no pasara por el Pasaje Villasís de Sevilla y por las manos de Alonso, el eficaz ejecutor de Beneroso. Tras la marcha del rebelde Isidoro cayó parte del equipo de gestión e incluso se dijo que se cambiaría de política, apartándose de las especulaciones del pasado. Años después el Banco de España ha acabado amenazando con la intervención real de la entidad, ante persistentes y arriesgadas actuaciones en el sectores de riesgo, amén de posibles irregularidades, de diverso orden y por tipificar, detectadas en miembros de la cúpula directiva.

LAS PARTICIPADAS

Esas irregularidades se habrían cometido a través de empresas participadas, en muchos casos parece que utilizadas por algún alto ejecutivo de la entidad para obtener millonarias minutas. Un descontrol que la directora general, Maria Luisa Lombardero, no ha estado dispuesta a permitir por más tiempo. Y es ahí, en el estallido hace tres semanas de la crisis final, donde ha chocado con el presidente Bueno Lidón al que PSOE-A y CCOO ya han decidido quitarle del puesto. El PSOE, molesto, hubiese preferido marcar los tiempos de este asunto y no verse sorprendido por la presión de los inspectores de Caruana. Esta precipitación ha pillado al consejero Jose Antonio Griñán en pleno diseño de la gran fusión, la que conducirá a la ansiada “caja única”, el viejo proyecto del presidente Chaves al que no piensa renunciar tal y como se ha confirmado esta semana.

EL ENTERRADOR

A Nicolás Osuna le acaban de precintar una promoción en San Pedro de Alcántara la Gestora de Marbella. Osuna tenía sus papeles en regla, sus convenios, sus licencias, su plan del 86, aunque con modificaciones convenidas a cuenta del siguiente PGOU. Como muchos otros. Por eso La Caixa apostó por el Grupo Noga en San Pedro, en aquella finca que años antes fue propiedad de Gregorio Aranda, cliente y amigo de un joven abogado laboralista sevillano llamado Felipe González Márquez. Tiempo después el promotor granadino le compró a Aranda su finca con todas las bendiciones urbanísticas. Pero la acción contra Nicolás Osuna, según diversas fuentes marbellíes, hay que encuadrarla en la cruzada “ejemplarizante” adoptada por la Gestora contra renombrados empresarios. Desde Málaga, el delegado de Obras Públicas, Ruiz Povedano, es, según fuentes empresariales, quien le dice a la Gestora lo que tiene que hacer en materia urbanística. Algunos ya le llaman “el enterrador de la Costa”. La Gestora cumple órdenes.

SISMOGRAMAS

Una. La sentencia del TSJA reconociendo la legalidad de la pensión de Miguel Castillejo, ha sido una de las pocas alegrías recibidas por el veterano canónigo desde que dejó la presidencia de Caja Sur.

Dos. Preocupación en el entorno de Salvador Pendón: el escándalo urbanístico de Ardales, donde se busca a un avispado intermediario, podría perjudicar su imagen como posible candidato a suceder a Plata en la consejería de Turismo.

Tres. Poderosa Concepción Gutiérrez del Castillo. Discutida, envidiada, odiada, investigada, criticada, aplaudida por el radicalismo, habilidosa, siempre encantadora y a veces rumoreada. ¿Se la llevará ZP para sustituir a Magdalena Álvarez y, de paso, le quitaba a Manuel Chaves dos problemas de encima?

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