miércoles, 31 de octubre de 2012

LAS VERDADERAS INTENCIONES DE PEPE GRIÑÁN


Aparentemente todo ha quedado en paz y armonía, pero las apariencias engañan, máxime cuando se escuchan o leen algunas declaraciones tras la última reunión de la dirección federal socialista en Madrid.
Pepe Griñán, secretario general del PSOE-A, dice que salió satisfecho de la difícil cumbre de Ferraz. Había cumplido su objetivo, el partido respalda total y unánimemente la posición de Andalucía en el debate territorial que se avecina. Porque, según el más destacado líder institucional del PSOE, la última batalla sicológica, fundamentalmente librada mediante declaraciones públicas, no tenía un objetivo personal ni mucho menos. El dice estar satisfecho con lo que hace y lleva entre las manos, -presidente de la Junta, del PSOE y SG del PSOE-A- y para nada dice haberse planteado sustituir a Rubalcaba en la Secretaría General del partido. O sea, irse a Madrid en plan Cospedal. (Algo que la bola de cristal de Pepote Rodríguez de la Borbolla parece que daba por hecho de antemano).
Si el presidente andaluz dice verdad en cuanto a sus verdaderas intenciones en estos días pasados, parece más que evidente que sus viejos amigos y compañeros, como Manolo Chaves, no le conocen de verdad, no dialogan entre sí o simplemente han querido desgastarle o castigarle en su imagen a propósito de una operación con la que el jefe del socialismo andaluz parece que ha querido decir:
-“Eh, que estamos aquí y somos el 25% del partido. Así que cuidadito con Andalucía”.
Un Chaves serio y circunspecto, en los pasillos del Congreso, con el cejo fruncido, hizo unas manifestaciones ayer en las que recomendaba a Griñán “y al PSOE de Andalucía” que salieran al paso y manifestasen en estos momentos su apoyo a Rubalcaba y su dirección federal. Unas declaraciones tras las que subyace, digan lo que digan, la idea de que Griñán no ha dejado suficiente claro su apoyo al actual secretario general del partido. ¿O quizás el mensaje era más exactamente para Susana Díaz y Mario Jiménez, eufemísticamente denominados por Chaves como “el PSOE de Andalucía?
Veamos que está pasando aquí y para ello convendrá retrotraerse al último congreso regional socialista, en el que el griñanismo laminó, literalmente, al 30% del partido. En esa selecta minoría se encuadraron, casual y oportunamente, quienes condujeron los destinos del partido durante dos décadas con Manuel Chaves, Luis Pizarro y Gaspar Zarrías como mascarones de proa de la flota de los denominados actualmente como “Los Monárquicos”. (“Se creen que el partido se hereda, como los tronos”, afirman los griñanistas).
Con motivo del congreso federal de Sevilla, Pepe Griñán le dijo a Pérez Rubalcaba que, por su parte, tenía las manos libres para hacer la dirección que considerase oportuna. Griñán, cuyo equipo había jugado a favor de Carme Chacón, entendió que el nuevo SG debía formar la dirección que considerase más idónea para la etapa que se avecinaba.Tanto uno como otro, Rubalcaba y Griñán, presumen en público de la lealtad mutua que se vienen dispensando.

Zarrías, verso suelto de Chaves.

Pero en la confección de la nueva ejecutiva resultó que Gaspar Zarrías, hombre de Manolo Chaves, se acabó situando como número cuatro del partido, tras Elena Valenciano y Oscar López. El máximo dirigente socialista andaluz en la dirección de Ferraz resultaba ser uno de los hombres que más ha trabajado, internamente, para socavar la autoridad de Griñán en el PSOE-A. La pirula de la agrupación de Jaén en el último congreso regional fue la gota de agua que iba a colmar un vaso que, esperaría el momento oportuno, para derramarse sobre la mesa. La crisis motivada por el desastre electoral de Galicia y Pais Vasco, fue el momento elegido por Griñán para hacerse valer ante el partido.
-“Si hoy Pepe Griñán no estuviera al frente de la Junta- asegura un amigo del presidente- los socialistas españoles estábamos jugando al Monopoly, con estampitas y sin tocar balón”. Ese es el principal valor político de Pepe Griñan en estos momentos, ser el único referente de gobierno potente que tiene el PSOE en todo el Estado.
Pero el político andaluz tiene otra baza en su mochila que quizás sea de mucha mayor utilidad en posibles escenarios políticos de futuro. Me refiero a la experiencia que está acumulando Griñán a la hora de entenderse y trabajar junto a IU. Haber llegado a elaborar unos presupuestos del bipartito, sin que se recurriese a los extintores, no es una buena noticia para quienes en San Fernando, sede del PP andaluz, albergaban la esperanza de que saltase por los aires el gobierno de Griñán y Valderas. Para colmo, la severa migraña que padece la Juez Alaya, la ha conducido al hospital, suceso que hace prever un enfriamiento del sumario del escándalo del Caso Eres, el gran bocado que le está permitiendo “vivir” al PP en los medios desde hace más de un año.
La experiencia de la izquierda en Andalucía, la última esperanza que le queda a un electorado que difícilmente votará al PP, está siendo observada con lupa desde muchos rincones. De ahí que los presupuestos que hoy ha aprobado el gobierno de la Junta para 2013, deban ser analizados en profundidad para encontrar las verdaderas diferencias con los de un gobierno de la derecha.
Griñan ha sacado la tarjeta cuando queda una prórroga del partido, las catalanas, el 25 de noviembre. Este mes. El aviso está dado. Ha impuesto que el PSOE esté pro activo en defensa de los intereses de Andalucia en la nueva España “de las dos velocidades”, “no volver al 27F”, pero también ha dejado dicho en Ferraz que el PSOE-A no puede estar representado por alguien, Gaspar Zarrías, dedicado desde hace tiempo a bombardear a Pepe Griñán en Andalucía.
Se entiende mucho mejor al airado Manolo Chaves cuando sugería a Griñán y “al PSOE de Andalucía” que salieran en defensa de Alfredo Perez Rubalcaba y de la dirección federal del partido. En realidad, por vez primera en muchos años, Chaves ve peligrar su capacidad de influencia en Ferraz.

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