sábado, 1 de septiembre de 2012

Septiembre, además, nos trae una Comisión de Investigación.


Y septiembre llegó tal y como vaticinaba una vieja canción melódica de los años en blanco y negro. Llegó este septiembre con malos augurios, nuevas subidas y anuncios de nuevos recortes, con la ciudadanía pasmada – noqueada más bien- por no saber a estas alturas a quien hay que echarle la culpa de lo que nos está pasando a todos. Es la moda, eso de echar la culpa al de al lado o al de abajo, léase caso Eres, que los arrastramos como Comisión de Investigación.
Hace nueve meses y pico casi todos lo tenían claro en este país : Rodriguez Zapatero se tiene que ir. Se había convertido en un muñeco de feria y en el pim pam pum de la atracción. Esas ganas de echar a ZP hizo que miles de votantes del PP, abandonaran el voto prestado al progresismo socialista y le dieran una gran mayoría absoluta a Mariano Rajoy y su partido.
-A ver si se va Zapatero de una vez y esto cambia.
Una idea que se llegó a percibir a coro en la clase media, la que seguía sustentando el país con sus impuestos.
Pero no solo no cambió la cosa sino que fue a peor. En menos de medio año el gobierno de la esperanza, el que no iba a subir impuestos, ni Ivas, ni a privatizar nada, ha perdido toda credibilidad al verse obligado a ejecutar justo lo contrario de lo que proponían en su programa. Un fraude electoral de libro, para muchos, sobre todo en UGT y CCOO. La socorrida culpa a la “herencia recibida” empezó pronto a sonar como una excusa de manual, lo que les convirtió en algo incompetentes por no haberse enterado - antes de llegar- de las verdaderas cuentas del Reino de España. Más bien todo lo contrario, Mariano Rajoy llegó de decir en campaña que ellos no caerían en echar la culpa a “la herencia recibida” sino en trabajar para salir del marasmo que habían dejado los socialistas.
La palabra de moda en este septiembre, pero maldita al mismo tiempo se llama “rescate”. El país se está convirtiendo en un gran portaaviones de rescate donde se recogen los diversos naufragios que componen nuestra maltrecha economía. Ahí está la banca, resolviendo sus cuentas y las de sus accionistas, pero que seguirán ejecutando hipotecas a pesar del dinero público que han percibido. Y muchos de sus ejecutivos, encima, más que blindados con pensiones millonarias. 
Ahora llega la hora de las autonomías, algunas como la catalana entregando la cuchara, que ya reconoce cesión de autonomía o soberanía a cambio del rescaste, alargando así la lista de miles de millones que deberán servir para pagar muchas nóminas y servicios en toda España. Claro que Cataluña recuerda, ante la humillación de llamar a De Guindos, que ese dinero que piden no es de Madrid, sino recaudado en Cataluña, y que distribuye el Estado. Algo, por otra parte insolidario, aunque aplicable a todos, claro.
A Andalucía parece que no le queda más remedio que recurrir también al rescate como lo ha hecho Valencia o Cataluña, aunque Griñán pretenda también como Artur Más significar en su inminente petición a las arcas del Estado, que asistimos a un tira y afloja político contra los intereses de Andalucía. Algo absolutamente ficticio porque Europa controla y supervisa todo el proceso. Como para que alguien se ande con jugadas político electorales a estas alturas. Bastante daño hizo el retraso partidista de los presupuestos y de las medidas de ajuste a cuenta de las elecciones andaluzas del 25 de marzo pasado.
En Andalucia, no obstante, no parece que estemos institucionalmente alarmados por la crisis y sus efectos. En la calle sí, a veces con exageraciones, empezando por los dirigentes del SAT, Cañamero y Gordillo, que nos han promocionado ante el mundo como los parias de la tierra que somos. Ya son estrellas invitadas cada sábado en el canal de Berlusconi en España. Pronto habrá  mamachichos por Marinaleda, !el paraíso¡ No dice el Ministro del Interior, Jorge Fernández, que el SAT ya tiene un Duque y Grande de España compinchado con ellos, pues que siga la fiesta.


-COMISIÓN, COMISIONADOS Y COMPARECIENTES

Pero en la Andalucía institucional tan solo el sufrido Parlamento ha dado cuenta de que ni en verano se descansa. Y ahí tenemos sobre la mesa del viejo Hospital de las Cinco Llagas a un paciente – intrusismo en los EREs- al que ya no se sabe muy bien qué pruebas hay que hacerle porque padece una enfermedad terminal. El caso EREs saldrá de la Comisión de Investigación más o menos como entró, en manos de la Justicia que intentará por todos los medios llegar a la punta de la pirámide, o sea, Pepe Griñan y/o Manuel Chaves.
Pero la Comisión – nada nuevo- está sirviendo de poco o de nada. Ninguna gran revelación se ha conocido, ni un triste titular con forma de culebrilla, ante ausencia de serpientes de verano. También se han tenido más que evidencias de que alguno no ha dicho toda la verdad ante la Comisión, a la que estaba obligado por Ley. He oído con mis propios oídos como un ex alto cargo negaba conocer a un sujeto de la trama y les puedo asegurar que me consta esa amistad. Y durante años. Por lo escuchado todos los comparecientes hicieron las cosas divinamente y ajustados a la Ley y a la Norma. Todos dieron sus mitines y su moralina contra la corrupción y el mal uso de los fondos públicos. En todos los casos, el que estaba más abajo, es el que tenía la responsabilidad de visar los papeles para la firma del superior jerárquico, como si el cargo público fuese un autómata en el ejercicio de sus funciones.
Fíjense como habrán sido las intervenciones ante la CI de los EREs que la más llamativa y valorada de todas fue la de Eduardo Zaplana, ex ministro de Trabajo con Aznar. Y por una frase, una sola frase: “Yo, solo yo, soy el responsable político de lo que se haya hecho bien o mal en el ministerio de Trabajo, bajo mi mandato”. Así de claro y alto, para que nadie pensara que iba a escurrir el bulto político ante una comisión, por otra parte no dotada legalmente y con capacidad para fiscalizar su gestión como ministro.
A partir de esa confesión de parte, Zaplana aplicó el discurso del sentido común de quien está alejado de la política y de la lucha entre los partidos, muy al nivel de la gente de la calle o alto ejecutivo. Y quizás por eso gustó más que los otros comparecientes. Hasta el portavoz socialista en la Comisión le agradeció el tono.
A los socialistas, por cierto, se les ve fuera de juego, en un quiero y no puedo pero que no se nos note. La Sra Moro usa más la expresión facial que las palabras para endurecer una pregunta para un ex alto cargo socialista. Y así en todas las intervenciones excepto en las de los cargos del PP, Zoido, Arenas, Zaplana etc. Su estrategia del “todo somos iguales” no funcionó y menos cuando dijeron los del PP que amparaban su actuación legal en una norma dictada por el entonces ministro Griñán y avalada por el ex ministro Valeriano Gomez. Zoido estuvo poco convincente en lo suyo, quizás se pasó de listo al expresar que ya entonces advirtió a sus colaboradores que se miraran, uno a uno, todos los nombres de los miembros de un ERE para evitar instrusos. Todo ello sin venir a cuento y sin sospecha alguna porque faltaban años para saltase el escándalo de los EREs. Verdaderamente extraña su premonición, argumentó después la Sra Doblas, portavoz de IU.
Los comisionados del PP, quitando momentos efusivos de pandilla de colegiales alborotadores, son los únicos que se saben al dedillo toda la trama. Pero desconocen las claves extrañas que, sin papeles, han funcionado entre la gente del PSOE. Se notó mucho cuando Rafael Carmona no le repreguntó por Pepe Caballos. Pero saben que la trama es tan dispersa y extensa que, difícilmente, van a sacar más tajada política de la que ya tienen. La teta de la vaca ya no da más leche, se oye en los despachos de San Fernando en Sevilla, desde que Antonio Sanz se dedicó a otros "trabajitos" internos de parte de Arenas. Duros, directos, implacables a veces y en algunas ocasiones pontificando desde un púlpito elevado por encima de todas las corrupciones que nos rodean, incluidas las de los ámbitos del PP, así actúan los comisionados de la oposición, los mismos que no preguntan cuando comparecen sus ex altos cargos.
Los de IU, a pesar de ser socios de gobierno, hacen pupa pero no hacen daño. Algún que otro arañazo, pero ni puntos de sutura han hecho falta. Defienden supuestamente ideología más que gestión. O más bien intentan demostrar como la gestión política de las cosas benefician a muchos o a pocos y a amigos o a enemigos. Esa es la cuestión que se esfuerza en remarcar la Sra Doblas con sus intervenciones y preguntas. Una diputada que acaba de llegar a la vida parlamentaria y a la que quizás su portavocía le suponga un sobre esfuerzo que se le nota.

-CHAVES/GRIÑÁN, ESTRELLAS DE LA COMISIÓN.

Faltan las apariciones más sonoras, con Pepe Griñan y Manolo Chaves como grandes estrellas convocadas con unas muy estudiadas y medidas comparecencias. Ambos defenderán la legalidad del método utilizado, negarán conocer irregularidades y volverán a situar la linea de responsabilidad política en la Dirección general de Empleo y su titular Javier Guerrero con sus tres compinches: cuatro golfos, tal cual vaticinaron al comenzar el escándalo.Y, como no, uno y otro presidente marcarán muy bien la línea de responsabilidad penal y jurídica en la toma de decisiones dentro de la cadena de mando. Antes de que un presidente firme un documento, pasa por muchas manos que deben supervisarlo. Sin olvidar que, lo que uno y otro expresen en sede parlamentaria, seguramente será incorporado al conocimiento de la instructora del caso EREs, Mercedes Alaya. Todo ante la hipótesis - para muchos previsible- de que, junto a lo actuado hasta ahora, los envíe a instancias judiciales superiores para que les tomen declaración en calidad de imputados. Ese run run circula en las filas de la derecha hace algún tiempo.
En el PP, Juan Ignacio Zoido considera que ésta sería la única opción, una imputación de Griñan por los EREs, que posibilitaría una crisis que podría romper al bipartito PSOE-IU por la mitad y de manera bastante irrecuperable. Abriéndose entonces un periodo de incertidumbre donde, lo más lógico, serían unas nuevas elecciones o permitir que gobierne el partido más votado hace solo cinco meses.
Javier Arenas por su parte no cree en la hipótesis de la ruptura del bipartido. "Estos aguantan, tienen incluso preparado un sustituto de Griñan llegado el caso, aguantan" afirma el dirigente del PP.

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