sábado, 29 de mayo de 2010

CAJAS, QUÉ POQUITAS VAN QUEDANDO

De las 47 cajas que hace unos meses malvivían en España, van quedado la mitad. Y el proceso de fusiones, absorciones o subastas al mejor postor en nuestras entidades financieras no ha terminado. Ya ven, cuando Manuel Chaves y Magdalena Alvarez defendían lo de la “caja única” para Andalucía nunca se les reconoció que eran unos auténticos visionarios.

¿Lo de Caja Sur? Nadie lo veía venir, salvo el Cabildo, a cuya postura habría que añadir la sensación ridícula de aparecer ante todos como unos perfectos desconocedores del tiburoneo reinante en el mundo de las finanzas. Ellos, en realidad, han nacido y han sido formados teológicamente para pastorear almas, no para administrar una quiebra con dos pares de narices absorbiendo la caja desde Málaga. Salvo descubiertas venideras que desvelen “manos negras” tras la negativa de los clérigos cordobeses a la fusión con Unicaja, pienso que la operación, en realidad, se la ha cargado el talante de las personas protagonistas del suceso. Unos y otros habían conseguido grandes prebendas en el reparto. Medel no podía fracasar por segunda vez ante MAFO. El dinero no era el problema. Seis millones de euros anuales a la Iglesia, ganase o perdiese la Caja fusionada, fue una concesión de Braulio a don Santiago, el presidente de Caja Sur, el mismo que no le soltó prenda en el último día que se vieron en Málaga, horas antes de poner Caja Sur en manos del Banco de España. El problema no parece tanto económico como de vibraciones personales, confianza y desconfianza mutua que ha hecho saltar por los aires la fusión más importante que iba a celebrarse en Andalucía. Pero sobre todo por sentirse absolutamente ninguneados los curas, maltratados según ellos, por quienes habían invadido la santa sede de Caja Sur en Córdoba como los nuevos amos que hoy te dan y mañana te lo quitan. Y , además, repartiendo cosquis en el cogote de vez en cuando.

Los curas de la caja de la Iglesia en Córdoba, con Unicaja dentro auditando y gestionando la entidad a medio gas durante meses, conocían muchas veces por boca de los malagueños las bombas de relojería financiera que iban a apareciendo, algo que les fue debilitando notablemente en la mesa con Unicaja. Fue cuando todos se acordaron de Miguel Castillejo, no para pedirle consejo, - que nunca lo han hecho- sino para echarle sobre sus espaldas la responsabilidad de lo sucedido en Caja Sur hasta la misma noche de la intervención del Banco de España. Olvidando, quizás, que cuando pactaron el obispo de Córdoba, Asenjo, y el entonces vicepresidente Griñán que Caja Sur volviese al redil autonómica de la ley de cajas , el pacto pasó por entregar a Chaves la cabeza del canónigo Castillejo, quien dejó documentada una gestión y unos balances impecables, según las Agencias que fiscalizaban entonces la entidad. ¿Por qué se han acabado perdiendo más de quinientos millones de euros en 2009? El problema no está solo en Caja Sur, el drama inminente tiene que ver con el efecto que la crisis de la entidad tenga en la micro y macro economía de la ciudad y provincia de Córdoba. Ese es el primer efecto amenazante al que debe temer y poner remedio Pepe Griñán en su feudo electoral y del número dos socialista Rafael Velasco. No conviene olvidar que, desde hace años, los principales empresarios de Córdoba se han visto salpicados en mayor o menor medida por la inestabilidad de Caja Sur. Y esos empresarios, “los califas” les llamaban en la CEA, daban muchos puestos de trabajo que han desaparecido.


RECORDANDO A COLUNGA

En Morón de la Frontera se ha celebrado el primer congreso del colunguismo, esto es un encuentro lúdico, cultural y festivo con el recuerdo y homenaje a la figura desaparecida de Rafael Alvarez Colunga. Con la Universidad de Sevilla de por medio como gran organizadora, durante dos jornadas, un grupo de amigos y conocidos han protagonizado ponencias sobre las aportaciones que el mecenas Lele Colunga realizó en vida a tantos y diversos sectores de la sociedad civil sevillana y andaluza.

No puedo contarles mucho más de lo debatido porque mi invitación al Congreso llegó tan tarde que no llegó. Pero en el seguimiento informativo del mismo he echado de menos una ponencia que, tarde o temprano, deberá ofrecernos uno de estos congresos sobre la figura y obra de Rafael Alvarez Colunga.

Me refiero, para no andar con rodeos, a los detalles investigados que rodearon su muerte en un extraño accidente, en alta mar, al explosionar el motor de su Zodiac en circunstancias nunca explicadas de forma convincente o al menos con detalles concretos.

Esa ponencia necesaria, conocer cómo y de qué manera se investigó policial y judicialmente la muerte de Colunga, aportaría sin duda una enorme tranquilidad de espíritu a quienes le tratamos, fuimos sus amigos y respetuosamente dudamos de la versión oficial del “accidente de la zodiac”, uno entre un millón de accidentes, dado que nadie supo nunca de la explosión de una lancha de esas características en ningún puerto civilizado del mundo.

En estos años transcurridos tras su inesperada muerte en tan trágicas circunstancias, he hablado con infinidad de amigos y conocidos de Colunga y todos, absolutamente todos en privado, han concluido siempre que nos faltan datos sobre ese accidente mortal de Lele en las aguas de Mazagón. Y muchos creemos que, salvo que penda un secreto sumarial, ya va siendo hora de conocer si la muerte de Colunga se investigó solo en el mar, donde casi todo desaparece, o se hizo extensiva tierra adentro.

Imagino que para la familia no debe ser plato de gusto que se hagan estos planteamientos en voz alta, pero también comprenderán que la más que justificada proyección publica del personaje y su dimensión como líder social, necesitan que se aporte, lo antes posible, toda la luz posible a las circunstancias de su muerte y la correspondiente investigación judicial realizada al efecto.



1 comentario:

pepe insua dijo...

No hay mal que por bien no venga. El proceso en marcha de fusiones, en frio y en caliente, al menos puede servir para oportunidad de conocer un poco más los mangoneos de los consejos de administración donde se sienta una nada despreciable cuota de políticos (de los diversos partidos), a los que se les viene perdonando amortizaciones de costosas campañas electorales a cambio de mirar para otro lado en operaciones de alto riesgo, como ha venido pasando en los "gloriosos" años de la burbuja inmobiliaria; con autopistas para la especulación, aeropuertos inviables, AVEs por doquier, etc, etc.