miércoles, 24 de diciembre de 2008

LA INCREIBLE MUERTE DE LELE COLUNGA


Alguna vez le dije, tomando vinos, a Rafael Álvarez Colunga que él era un personaje de novela, que sería un magnifico protagonista conductor, capaz de contarnos Andalucía a través de una vida intensamente vivida. Nunca imaginé, desde luego, la escena de su final.

-Yo soy un tipo que sabe vivir la vida, que no vive amargado. Comprometido con la sociedad que me envuelve, con la gente que quiero y me quiere. Nada más. Para qué vamos a vivir sufriendo, ya se sufre cuando te sale una enfermedad…

Estoy empezando un trabajo sobre Lele Colunga, su vida y su increíble muerte, acaecida tan solo tres días después de nuestra última cena pre navideña en Sevilla, en la mesa numero seis del Restaurante Jaylu. Invitó un galeno, testigo de excepción de la magnífica recuperación física de Colunga tras su enfermedad. Cuatro comensales en total.

Impacta recordar un hecho y a un personaje tan cercano. No se si al final colgaré el texto, ya se verá. Cierto pudor del amigo puede que me lo impida. Hay pasajes que me salen del alma de confesor que fui para Lele durante años muchas veces en nuestras chalas y encuentros. Un cuarto de siglo de amistad ininterrumpida con Rafael Álvarez Colunga, el hombre más libre que nunca conocí, las decenas de aventuras vividas junto a él y sus amigos, le convirtieron para mí en un tipo singular, excepcional, generoso, novelesco, entrañable e irrepetible. Como dije al principio, el único andaluz a través de cuya trayectoria vital se puede radiografiar con precisión de cirujano la sociedad andaluza de las últimas tres o cuatro décadas.

Lele Colunga lo tenía todo, prestigio, dinero, glamour, amigos, la Medalla de Andalucía y otros reconocimientos contraídos por su intensa vida social y empresarial como el primer mecenas de Andalucía en que se convirtió, tras la muerte de Don Javier Benjumea Puigcerver. Era, también, patrimonio de sus amigos y, como a él gustaba decir, de todos los andaluces, “como Blas Infante, jaja ja”, bromeaba. Por eso son dignas de aplauso las noticias que hablan de la clara voluntad del Juez de llegar a esclarecer hasta el fondo (del mar Atlántico) las circunstancias que han rodeado este suceso con resultado de muerte. Se quiere saber fehacientemente qué pasó y como pasó.

¿Qué dirá la ´caja negra´ de la nave de Colunga? Nos preguntábamos la otra tarde Burgos y yo, afectados en las primeras horas al comentar la incertidumbre de la tragedia telefónicamente. Difícil investigación a 80 metros bajo el mar.

¿Cómo y por qué murió Rafael? La primera hipótesis, un accidente fortuito trufado de varias circunstancias adversas, se ha instalado en primera instancia como la versión oficial. Sin embargo, sotto voce, por lo bajini y desde el respeto, solo se oye : “eso del accidente es raro” y “eso de estallar una lancha no cuadra a la gente de la náutica”.

¿Puede haber otras versiones? La Justicia tiene la palabra. Personalmente descarto una muy manoseada en el chau chau de estos días, la de un suicidio. Quien lucha contra un cáncer y lo vence, no se quita la vida y menos de esa forma conociendo bien los estantes de la botica. Lele amaba la vida, disfrutaba viviendo.

Tito Lele, además de descansar en paz, (porque se lo ha ganado con creces aquí abajo), seguro que se está descojonando allí arriba con lo desconcertados y jodidos que nos ha dejado a todos sus amigos y habituales parroquianos con las incógnitas que aun rodean su muerte. La que ha liado, una vez más.

-Las cosas del Lele, y reia.

A él, que tanto disfrutaba montando un terremoto social o político, el último, su muerte, ha sido espectacular. Un intimo amigo suyo me decía, “ahí lo tienes, ha muerto como un Rey Vikingo, con su barco ardiendo y él encima”

Sentido pésame a su familia y, también, a sus amigos, a los de verdad, a los que como tales consideraba Colunga, no a muchos conocidos de los que se han ido a retratar al tanatorio de Huelva para figurar. Por eso, justamente por eso, para evitar los moscardones de situación, Lele Colunga siempre dijo que no quería ni pompas, ni funerales, ni homenajes, ni esquelas en los periódicos…

-A mí que me quemen y que me lleven a Olvera para abonar la tierra.

Así, más o menos, se lo había dicho una semana antes a sus dos más cercanos amigos y colaboradores, el abogado Antonio Falcón y el también boticario Fernando Tirado.

UN MIRLO BLANCO AL QUE LLAMABAN “TITI”

No he prodigado criticas a Ángeles Muñoz desde que se convirtió en la alcaldesa moral de Marbella, mucho antes de que muchos ingresaran en el penal de Alhaurín. Tampoco grandes piropos en tanto en cuanto esa mujer, a la que todos llamaban Titi en la intimidad de los corrillos politicos, se merecía algo más de cien días para poner orden en la herencia recibida del gilismo y adoptados.

No hablar ni bien ni mal de ella no ha supuesto que el cronista no observe en la distancia lo que está haciendo la actual alcaldesa de Marbella, con un equipo en el que salvo dos o tres, no le siguen ni el paso ni tienen el nivel que ella quisiera. Ella, cuentan, es la mula de carga, la que lleva en persona con gran capacidad, mano izquierda y decisión los importantes avances que se están logrando para desbloquear un municipio motor de la economía malagueña. Hace un par de años el 29% de las afiliaciones a la Seguridad Social procedían de contratos operativos en el término municipal marbellí.

Ángeles Muñoz se ha dedicado a trabajar en los despachos mientras jueces, fiscales, policías y paparazis correteaban las calles en busca de ladrones y tesoros perdidos o robados.

Lo primero que hizo fue sentarse a pactar las reglas de juego con la Junta, operación que no le resultó difícil dada su personalidad pragmática y los buenos oficios de quien, el cabo del tiempo, seria consejero de Turismo, el malagueño Luciano Alonso. El secreto de esta jugada es muy sencillo: Muñoz y el PP de Marbella y Manuel Chaves con el PSOE detrás, han coincidido en calificar el problema de Marbella como zona de emergencia, una especie de cuestión de Estado, donde solo si se abandona la lucha partidista es posible sacarla del marasmo.

La alcaldesa de Marbella, con esta operación de la que Arenas ha tenido conocimiento puntual, ha logrado conseguir tapar las brechas de agua que empezaban a inundar la nave municipal y parece que logra enderezar el rumbo de un ayuntamiento que pide que reviertan en sus arcas los dineros saqueados al municipio y que la Justicia mantiene en situación de embargo preventivo a los imputados en la O. Malaya.

Superponer los intereses generales a los partidistas, no es desgraciadamente una practica muy habitual en nuestro escenario político. Que una mujer relativamente nueva en la política andaluza, esté dando ejemplo, no es un detalle que convenga dejar pasar desapercibido. Ojo con Titi, tiene talla política para llegar muy arriba en el PP. Se lo cree y lo hace bien. ¿Se imaginan un acuerdo así para toda Andalucía entre Arenas y Chaves?.Je je, esto sería Marbella…

Feliz Navidad.

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