miércoles, 10 de enero de 2007

LA “OPERACIÓN MOYA”


Arturo Moya Moreno es uno de los pocos políticos en activo que redactaron la Constitución del 78. Más de tres décadas lleva este granadino vinculado a la vida pública. Fue uno de los dirigente de la UCD aportado por Paco Fernández Ordóñez, del que fue Subsecretario. Asesor (fontanero) del presidente Suárez, Moya fue de los que se quedó huérfano de partido tras los desastres electorales de la UCD a principio de los ochenta. Quien llegó también a ser presidente de la Comisión de Defensa del Congreso en los tiempos del ruido de sables, se alejó a la actividad empresarial con proyectos relacionados con la Expo 92 de Sevilla y con Manuel Prado y Colón de Carvajal como socio. Una aventura que no tuvo final feliz ni grandes beneficios. A punto estuvo en pleno 92 de ser tentado nuevamente para la política. El propio Jose Maria Aznar, en presencia de Javier Arenas y Soledad Becerril, mantuvo por aquel entonces un almuerzo en casa de Moya, sugerido al presidente del PP por uno de los mejores amigos de Aznar en Sevilla, Jaime de Ybarra, gran admirador de Moya. Aquel encuentro no fructificó y Moya siempre creyó que había sido Arenas quien no dio el visto bueno a su incorporación al PP-A como líder y futuro candidato a la Junta. Su vocación de hombre público le condujo en esa época a presidir la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Sevilla, apoyado por los empresarios Rafael Álvarez Colunga y Ramón Contreras Ramos. La vuelta a la política en primera línea tuvo la culpa de que durase muy poco en la Cámara sevillana. Moya se lanzó a una aventura política liderando una plataforma electoral con Alejandro Rojas Marcos y Pedro Pacheco como socios. Ambos obtuvieron acta por Sevilla y Cádiz respectivamente, quedándose Moya sin su escaño granadino y sin la cartera, haciendo frente a numerosas deudas de campaña.

EL CONSENSO QUE NO EXISTIO

Nuevamente retirado a la vida empresarial nunca quitó su ojo a cuanto sucedía en el panorama político andaluz. Pasaron años y Moya reapareció en Marbella, teóricamente de la mano de Marisol Yagüe. En realidad al aceptar el puesto en el Urbanismo de Marbella creyó que su nombramiento reunía el consenso suficiente entre ayuntamiento, la Junta y la CEA. Eso creía Moya, pero finalmente solo contó con el apoyo de Yagüe, la marioneta de Roca, más preocupada de su estatus personal, físico y sentimental que de la alcaldía. Moya, cuya honradez personal nunca ha sido puesta en entredicho, plantó sus reales en el lodazal de Marbella. Faltaban meses para que estallara el Caso Malaya. Desautorizado por Concha Gutiérrez y por Santiago Herrero, Moya dedicó su tiempo a templar gaitas, marear la perdiz y pelear contra la retirada de las competencias urbanísticas al pueblo de Marbella, con Manuel Clavero como jurista aliado. Su carácter negociador, sus ganas de volver a ser útil desde la política y cierta ingenuidad que nunca perdió, le condujeron hace ahora un año a sopesar presentarse a la alcaldía de Marbella. El estallido de la O. Malaya en marzo y su actuación pública en este asunto, le ayudaron a proyectarse como figura notable de esa Marbella que tiene las manos limpias, condena la corrupción y quiere solucionar los problemas.

Marbella esta convertida en un plató permanente de tele basura, mientras la economía se resiente y busca salvadores, como hizo cuando les apareció Jesús Gil. A esa carta se dispone a jugar Moya.

“CAUSA CIUDADANA”

Moya se acaba de lanzar a la política desde una nueva plataforma llamada “Causa Ciudadana”. No va solo, le acompañan dos tipos que a priori no levantan sospechas. De uno de ellos se dice que ha sido “maltratado” por los del PP y del otro que es pariente de Manuel Pimentel. Muy comprensible por tanto que Titi Muñoz haya abierto fuego con los primeros fogonazos. Paulino calla y otorga.

Puestas como están las cosas y con un 65% del electorado que, según sondeos, no sabe que hará dentro de cuatro meses en Marbella, la irrupción de Moya en los carteles, junto a Paulino y Ángeles, convierten el escenario político marbellí en un puzzle de intereses muy curioso. En pocos días se empezará a saber a quien escuece más esta irrupción. Y en esos rifirrafes habrá que valorar la intensidad del choque, sobre todo porque la “Operación Moya” puede lograr la llave que convierta en alcalde a Paulino Plata o a Ángeles Muñoz, eso es lo que puede significar esta irrupción de Moya en la política local de Marbella, apuntada desde aquí hace meses. El electorado que durante década y media votó al GIL contra el PSOE y el PP, está desconcertado y quienes están detrás de esta operación saben que, con esos votos, pueden obtener el urbanismo a cambio de la alcaldía y de eso se trata. En realidad más de uno ya se estará arrepintiendo de haber infravalorado a Arturo Moya en estos años.

SISMOGRAMAS

Uno. ¿Con quien se entrevistó Arturo Moya en Madrid, antes de decidirse a presentar ´Causa Ciudadana´? Pista: eran empresarios.

Dos. Sanchez Monteseirín no descarta un posible dialogo post electoral con el PA, un socio sin duda más cómodo que IU.

Tres. El Teniente General Pitarch devuelve la normalidad institucional en una Pascua Militar que “se asemeja mas bien poco a la del año pasado”.

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