martes, 31 de enero de 2006

LA ALCALDÍA DE ALMERIA


La plaza de Almería es una de las grandes incógnitas políticas de las próximas elecciones municipales en Andalucía. Se desconoce cual será el comportamiento del electorado ante uno de los escenarios de crisis partidista más notable de toda la región. El PP, que ganó las anteriores elecciones municipales y la Diputación, se ha dividido en tres partidos, mientras que el PSOE padece una latente crisis interna y la debilidad de su secretario general le ha convertido en el principal aliado de la derecha política más dura de Almería.

Martín Soler Márquez no será el candidato socialista. En Sevilla no lo ven. Él con sus encuestas tampoco se vé. Se colocará de número dos de la lista como aspirante a presidir la Diputación de 2007, con el prometido apoyo del PAL y Añez. El problema está en quién coloca el PSOE de candidato. En estos días Martín Soler intenta convencer a Nono Amate, presidente de la Autoridad Portuaria de Almería, para que acepte serlo. Amate fue uno de los talibanes del guerrismo y en su día fue jubilado junto a otros compañeros de corriente en fantásticas canonjías como son los puertos andaluces. Veinte kilos año tirando por lo bajo. Por las noticias que llegan desde Almería Amate no está dispuesto a aceptar la aventura, máxime cuando sabe que el partido maneja una encuesta que les da como máximo 7 concejales. Pero tras el ofrecimiento a Nono Amate, Soler piensa en una jugada a favor de su mano derecha: Juan Antonio Segura Vizcaíno. El hombre que le ha hecho el oscuro trabajo de pactar en nombre del PSOE con el PAL en El Egido y con Añez en la Diputación. Pero Amate se planta y Segura Vizcaíno se queda, de momento, sin la canonjía en lontananza de la Autoridad Portuaria a un año vista.

2 comentarios:

indalito dijo...

Por mucho que conspire el PSOE de Almería contra el Partido Popular, su incompetencia se ha demostrado durante demasiados años para volver a la alcadía de Almería, sea cual sea su candidato.

Su inmovilismo político ante el tema del agua y la bonanza que tienen los grandes núcleos de población de la provincia gobernados por el PP pesan mucho en el electorado almeriense, aunque la peor enfermedad de cualquier partido, el individualismo, sea una amenaza que se cierne latente sobre los populares almerienses.

Pepe Fernández dijo...

Ante tan certero analisis solo tengo que añadir que estoy de acuerdo con Ud.Pero ojo al poder mediatico. Se consiguen maravillas.Sería bueno que algun parlamentario almeriense preguntase al gobierno por el reparto en 2005 del presupuesto publicitario de la Junta en los medios de comunicación almeriense. Eso sí, incluyendo todo, incluso el coste de ciertos privilegios en forma de estand cuando los Juegos de 2005 a pie de puerto.
Pregunten señorias, pregunten, y si les responden sabremos con certeza como se mueven lineas editoriales y campañas.
Salud